Cambios necesarios en el Gran Premio de España
Los organizadores del Gran Premio de España ya tienen claro el mensaje: el nuevo circuito urbano de Madrid necesita cambios, y los necesita para ayer.
El estreno del Madring, trazado levantado a toda prisa en torno al recinto ferial Ifema y al lado del aeropuerto, dejó una sensación extraña. Espectáculo alrededor, ambiente de gran evento, elogios a la infraestructura. Pero en pista, silencio. Muy poco adelantamiento, demasiado trenecito. Y en Fórmula 1, cuando los pilotos empiezan a hablar de aburrimiento, algo se ha roto en el guion.
Un circuito brillante a una vuelta… y gris en carrera
Los pilotos coincidieron en un punto: para una vuelta lanzada, el Madring engancha. Curvas técnicas, muros cerca, una especie de “mini Macau” o “mini Monaco”, como lo definió Toto Wolff. Pero cuando el semáforo se puso en verde para la carrera, la adrenalina se evaporó.
Alex Albon, de Williams, no se anduvo con rodeos: la carrera le pareció “bastante aburrida”. Gabriel Bortoleto, de Audi, fue aún más gráfico: dijo que casi se quedó dormido. El campeón del mundo, Lando Norris, remató la crítica: calificó una de las secciones del trazado como “inútil” y sentenció que “no es un gran circuito” para competir rueda a rueda.
Kimi Antonelli, ganador de la prueba, explicó el problema con frialdad de ingeniero: el diseño actual no invita a intentarlo. “No crea oportunidades de adelantamiento y no te empuja a probar un movimiento porque el 80% de las veces puedes tener un contacto”, avisó. Para el italiano, hay curvas que directamente hay que cambiar si se quiere ver lucha real: “Ahora mismo, sí, es bonito a una vuelta, pero en carrera te quedas atascado detrás.”
Norris fue más concreto todavía. Señaló directamente las curvas 18 y 19. Su receta: eliminarlas y convertir esa parte en una recta más larga que desemboque en una horquilla clara de frenada. Un mensaje directo a los diseñadores: el potencial está ahí, pero hay que atreverse a redibujar.
Vasseur y Wolff aplauden el evento, señalan el problema
Mientras los pilotos diseccionaban el trazado, los jefes de equipo miraban el cuadro completo. Frederic Vasseur, responsable de Ferrari, separó bien los planos: el circuito se puede discutir, el evento no.
“Podemos hablar de los adelantamientos, pero en general, para mí, el evento fue enorme”, valoró. Destacó la acogida en la ciudad, la infraestructura y el esfuerzo para levantar un Gran Premio en tiempo récord. Y lanzó un matiz clave: en Madrid hay margen físico para cambiar cosas, mucho más que en un clásico encorsetado como Monaco. “Trabajemos juntos para ver si podemos hacer algo”, pidió, dejando claro que el compromiso existe.
Toto Wolff, jefe de Mercedes, fue incluso más efusivo con la organización. Para él, como primera edición, el Gran Premio madrileño está “entre los mejores” que ha visto. Subrayó el carácter temporal del circuito y el mérito de haber creado algo desafiante para los pilotos en tan poco tiempo. Y puso el foco en un detalle que seduce a equipos y promotores: espacio. Espacio para montar eventos, presentaciones, activaciones de marca. Un lujo poco habitual en la Fórmula 1 moderna.
Pero el austríaco también sabe dónde está el talón de Aquiles. “Lo complicado ahora es construir un trazado espectacular para los pilotos y, al mismo tiempo, que permita muchos adelantamientos”, admitió. Reveló que ya ha hablado con el CEO del circuito y que la disposición es total: hay conversaciones abiertas con la FIA para estudiar cómo rediseñar el trazado con el objetivo claro de mejorar las posibilidades de adelantamiento. “Podemos retocarlo aquí o allá”, deslizó, con la sensación de que los cambios no serán cosméticos.
Norris señala el plano, la afición señala las gradas
Mientras en el paddock se hablaba de curvas y radios, en las redes sociales el debate iba por otro lado. Muchos aficionados criticaron el acceso al recinto y varias zonas de público. Quejas por tener que sentarse directamente sobre la tierra junto a la pista, visibilidad reducida, instalaciones dañadas y una sensación general de obra inacabada.
No pilló por sorpresa a nadie dentro del campeonato. Era bien sabido que los organizadores corrían contra el reloj para tener el Madring listo para su debut. El circuito combina viales ya existentes en Ifema con secciones permanentes, incluida la curva peraltada de la 12, bautizada como La Monumental, que apunta a convertirse en una de las señas de identidad del trazado.
Pero el envoltorio no tapa el núcleo del problema: si la carrera no ofrece acción, todo lo demás se resiente. Norris lo resumió con crudeza y esperanza a la vez. No entiende cómo alguien vio el diseño actual y pensó que estaba “perfecto”, pero al mismo tiempo ve “muchas oportunidades” para convertir Madrid en un circuito excelente para las carreras. Aseguró que está “emocionado” por volver el año que viene… siempre que lleguen los cambios.
Madrid escucha: “Si se puede mejorar algo, lo haremos”
Luis García Abad, director general del Madring y antiguo mánager de Fernando Alonso, evitó pronunciarse el lunes ante la BBC. Pero sí habló tras la carrera con Autosport, y sus palabras encajan con el tono que llega desde los equipos: puertas abiertas al rediseño.
Explicó que la FIA ya ha definido claramente el camino para mejorar el trazado y recordó un detalle clave de la naturaleza del circuito: hay que reinstalarlo cada año. Esa obligación logística se convierte ahora en una oportunidad deportiva. Si hay que montarlo de nuevo, se puede montar distinto.
García Abad está convencido de que los pilotos disfrutaron la clasificación, y no parece equivocado. Lo que reconoce sin ambages es la necesidad de dar un paso adelante para la próxima temporada. “Tenemos el espacio, el recinto, las instalaciones y la capacidad para hacerlo”, aseguró. Y dejó una promesa sobre la mesa: si hay algo que se pueda mejorar, se mejorará.
La pelota ya rueda, esta vez fuera del asfalto. Madrid ha pasado la prueba del impacto, del brillo y del escaparate. Ahora le toca superar la que de verdad importa en Fórmula 1: la de la pista. La próxima versión del Madring dirá si este Gran Premio ha llegado para quedarse en la élite… o para ser recordado como un proyecto que se quedó a medio gas.






