Calvin Oftana: El Comodín Perfecto para Gilas en los Juegos Asiáticos
Calvin Oftana no necesitó campaña, lobby ni presentación. Bastó que su nombre volviera a la mesa para que Tim Cone lo señalara como la pieza número 12 de Gilas Pilipinas para los 20.º Juegos Asiáticos en Nagoya.
La razón, según el propio seleccionador, es sencilla y contundente: conoce el sistema, ya ha estado ahí y puede entrar en marcha sin pretemporada.
“Por el sistema que estamos usando y por su experiencia previa en las ventanas, es un jugador ‘plug and play’ y va a encajar de inmediato”, remarcó Cone en un mensaje desde la prefectura de Aichi.
Oftana no llega como un rostro nuevo, sino como el único sobreviviente del grupo de 2022 que rompió una sequía dorada de 61 años en el Asiad, coronada con un 70-60 sobre Jordan en la final. Esa etiqueta pesa, pero también le abre la puerta sin discusión.
Un aterrizaje exprés en Japón
El alero de TNT, de 30 años, aterrizó en Japón poco antes del mediodía del miércoles, acompañado por Ronald Dulatre, gobernador del equipo NLEX. Sin pausa, con el jet lag aún fresco, se espera que se sume a la práctica de Gilas esa misma tarde para reencontrarse con Cone y retomar los automatismos del sistema.
No se trata de una incorporación improvisada. Incluso antes de que Oftana se bajara de la convocatoria para la cuarta ventana de las recientes eliminatorias asiáticas del FIBA World Cup 2027, su nombre ya figuraba en la lista larga que la Samahang Basketbol ng Pilipinas envió al comité organizador de los Juegos Asiáticos de Nagoya.
Es decir, Gilas siempre lo tuvo en el plan. La única duda estaba en su cuerpo.
De las lesiones a “listo para jugar”
Durante la campaña de TNT Tropang 5G en la Commissioner's Cup de la 50.ª temporada de la PBA, Oftana cayó con problemas en el isquiotibial y en un dedo del pie. Lesiones inoportunas, agravadas por el desgaste de una carrera que terminó con derrota en las finales ante Barangay Ginebra.
Ese contexto encendió las alarmas en la selección.
“Calvin siempre estuvo en la lista para jugar, pero no estábamos seguros de su estado de salud”, admitió Cone, de 68 años. “Pero ya volvió a las prácticas de TNT y está listo”.
Las redes sociales de TNT llevan días ofreciendo pistas: una serie de videos cortos en Gameville Ball Park mostrando a Oftana de vuelta en los entrenamientos, corriendo sistemas, saltando, tirando. Señales claras para el cuerpo técnico de Gilas de que el cuerpo había alcanzado al talento.
La llamada final no tardó en llegar.
Una pieza que ya conoce el engranaje
En un torneo corto, con poco margen para el error y casi sin tiempo de adaptación, la figura del jugador que no necesita manual se vuelve oro. Eso es exactamente lo que ve Cone en Oftana: alguien que ya entendió los espacios, los cortes, las lecturas que exige el libreto de Gilas.
No es la estrella rutilante que acapara titulares, pero sí el tipo de jugador que sostiene sistemas: versátil, disciplinado, capaz de adaptarse a distintos roles sin exigir que el equipo gire a su alrededor.
Gilas no solo recupera a un campeón del Asiad. Recupera memoria táctica, química y una cara conocida en un vestuario que se renueva.
Oftana llega tarde al viaje, pero a tiempo para el desafío. Ahora la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar una selección que vuelve a juntar piezas que ya saben cómo ganar el oro?






