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Callum McGregor y el futuro de Celtic tras la eliminación en Champions

Callum McGregor no se esconde: el capitán de Celtic dejó claro que el mercado todavía no ha terminado para su equipo. No después de cómo terminó la noche en Linz, con una alineación improvisada rematando una eliminación de Champions League ante LASK que dejó al desnudo los puntos débiles de la plantilla de Martin O’Neill.

El club ha invertido buena parte de unas 30 millones de libras en Kasper Hogh, Camilo Duran, Haissem Hassan y Mika Baur este verano. Fichajes, nombres, ilusión. Pero los últimos minutos en Austria contaron otra historia: la de un equipo que, cuando se mira al banquillo, aún no tiene respuestas de élite en todas las zonas del campo.

La Defensa Improvisada

Liam Scales acabó el encuentro como lateral izquierdo. A su lado, Dane Murray y Anthony Ralston fueron reclutados para sostener la defensa. Luke McCowan entró para reforzar el centro del campo, mientras que Sebastian Tounekti terminó ocupando la banda izquierda. Una zaga y un frente ofensivo remendados en plena noche europea, con la presión y el castigo que eso implica.

Quedan ocho días para que se cierre la ventana de traspasos. Ocho días que, para McGregor, no son un margen cómodo, sino una cuenta atrás. El mediocampista lo dejó claro en declaraciones a BBC Sport Scotland cuando le preguntaron si el club había hecho lo suficiente para prepararse para esta eliminatoria.

“Creo que hemos fichado bien”, afirmó.

Hasta ahí, el reconocimiento al trabajo realizado. Pero la frase siguiente marcó el verdadero diagnóstico del capitán: al mirar el equipo que terminó sobre el césped –“Scalesy jugando de lateral izquierdo, etc.”–, se ve que todavía faltan “pequeños detalles” para que el conjunto pueda dar el siguiente paso.

McGregor se cuidó de no señalar culpables ni esconderse detrás del mercado. Recordó que Celtic llegó a ponerse 4-0 arriba en la eliminatoria. No era una coartada, era un dato. “De ninguna manera estoy diciendo que necesitamos un lateral izquierdo. No es el caso”, subrayó, consciente de que cualquier palabra suya puede convertirse en titular o en debate.

Su mensaje iba en otra dirección. Más profunda. Más estructural. Cada vestuario que aspira a competir al máximo nivel quiere lo mismo: una plantilla lo más fuerte posible, con recambios de calidad y competencia real en cada posición. Futbolistas que se empujen unos a otros, que no permitan relajaciones, que eleven el listón día a día.

La noche en Linz recordó que Celtic todavía no está ahí. Ha avanzado, sí. Ha invertido, también. Pero cuando las piernas pesan y los partidos se rompen, la jerarquía se mide en quién entra desde el banquillo y cómo responde el equipo cuando la estructura inicial se desarma.

McGregor ya ha puesto el tema sobre la mesa. Ahora la pelota pasa al despacho de fichajes. Ocho días, una plantilla exigente y una afición que no perdona otra caída europea sin reacción. ¿Responderá el club con la misma contundencia con la que su capitán ha descrito lo que aún falta?