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Caitlin Clark brilla y Estados Unidos avanza a cuartos

La fase de grupos del FIBA Women’s Basketball World Cup en Berlín se cerró como muchos esperaban para Estados Unidos: con autoridad, con marcador abultado y con una Caitlin Clark mucho más cercana a su verdadera dimensión competitiva.

El combinado estadounidense aplastó 105-64 a la República Checa en su tercer y último compromiso del Grupo D, firmando un impecable 3-0 tras sus victorias previas ante China e Italia. Pase directo a cuartos de final y un mensaje claro al resto del torneo: cuando este equipo acelera, pocos aguantan el ritmo.

Clark responde tras su peor noche

La mirada estaba puesta en Clark. No tanto por lo que podía hacer, sino por lo que venía de no hacer. Veinticuatro horas antes, ante Italia, había vivido la noche más gris de su carrera: un solo punto, cuatro rebotes, una asistencia y, sobre todo, ningún tiro de campo convertido. Algo que no le había ocurrido jamás, ni siquiera en sus días con Iowa Hawkeyes.

En Berlín, esa estadística pesaba como una losa. Contra la República Checa, Clark salió desde el banquillo… y se quedó en la pista más que nadie. Veintidós minutos, tope del equipo. No necesitó firmar una exhibición anotadora para mandar un mensaje.

Terminó con nueve puntos, un rebote, un triple y, sobre todo, siete asistencias, la cifra más alta del partido. El dato lo celebró al instante Indiana Fever en sus redes sociales: “a game-high 7 assists from Caitlin Clark in @usabasketball’s 105-64 win over Czechia 😈”, escribieron en X, subrayando el papel de directora de orquesta de su estrella.

No fue una actuación para los libros de récords, pero sí un giro brusco respecto al apagón ante Italia. Esta vez leyó mejor el juego, castigó espacios, encontró tiradoras liberadas y dio fluidez al ataque de un equipo que, cuando se pasa el balón con esa velocidad, se vuelve casi inabordable.

Estados Unidos impone jerarquía

El marcador final lo dice casi todo. Un 105-64 que refleja la diferencia de profundidad, físico y talento entre ambos conjuntos. Estados Unidos apretó pronto, abrió brecha y ya no miró atrás. La rotación funcionó, el ritmo se mantuvo alto y las checas acabaron desbordadas.

El premio no es solo la victoria. Al conquistar el Grupo D, Estados Unidos se asegura un billete directo a los cuartos de final, sin pasar por el filtro de los cruces previos. Ahora espera rival: saldrá del duelo entre Japón y Hungría. El siguiente paso está marcado en rojo en el calendario: el jueves, Clark y compañía volverán a escena con el margen de error reducido a cero.

Para la base de Indiana, este torneo supone algo más que una medalla potencial. Es un escaparate mundial y un examen constante de madurez en un vestuario lleno de estrellas. Tras el tropiezo individual ante Italia, la respuesta frente a la República Checa llega en el momento justo, cuando el campeonato entra en su zona caliente.

Las Fever, en plena batalla en la WNBA

Mientras Clark suma minutos y responsabilidad con USA Basketball, su franquicia vive su propia carrera contrarreloj al otro lado del Atlántico. Indiana Fever marcha con un balance de 26-14, quinta en la clasificación de la WNBA, todavía atrapada en una pelea feroz por el mejor puesto posible de cara a los playoffs.

Quedan cuatro partidos de temporada regular y el margen de maniobra es estrecho, pero la puerta sigue abierta. Indiana aún puede escalar hasta la segunda posición: está a 3,0 juegos del segundo sembrado, Golden State Valkyries. Cada victoria cuenta, cada tropiezo se paga.

Entre Berlín y la WNBA, el calendario de Clark se ha convertido en una carrera de alta exigencia. Hoy dirige, asiste y corrige en el Mundial. Mañana, a su regreso, tendrá que volver a ser el motor de unas Fever que sueñan con llegar a los playoffs desde la mejor posición posible.

La cuestión ya no es si puede con todo. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llevar a ambos equipos en la misma temporada.