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Brydon Carse y la necesidad de un paréntesis en el cricket

Harry Brook, capitán de la selección inglesa de white-ball, no se esconde: su amigo Brydon Carse necesita un paréntesis lejos del foco internacional. No por cuestiones de cricket. Por todo lo que ha estallado alrededor.

El lanzador rápido de Durham fue arrestado y posteriormente “desarrestado” durante una salida nocturna en Derby en agosto. La policía de Derbyshire cerró el viernes la investigación por una presunta agresión sin presentar cargos. El caso penal ha muerto ahí, pero el asunto dista de estar cerrado: ahora entra en escena el regulador del cricket, que abrirá su propia investigación.

Carse, de 31 años, sigue siendo elegible para Inglaterra. Sobre el papel, nada le impide ser convocado. En la práctica, no ha vuelto a entrar en ninguna lista, en ningún formato, desde aquel incidente.

Brook, que comparte agente con el seamer y mantiene una amistad estrecha con él, lo explicó sin rodeos en declaraciones a BBC Sport. “Soy muy buen amigo de Carsey. He hablado mucho con él. Creo que necesita tiempo lejos de la escena internacional. Está trabajando en algunas cosas entre bastidores y ojalá esté listo en algún momento en el futuro”. No es una recomendación ligera: viene de alguien que ya ha sentido en su propia piel lo que significa estar en el centro de una polémica.

En octubre del año pasado, en Wellington, en la víspera de un one-day international ante New Zealand, Brook recibió un puñetazo de un portero de discoteca. Un episodio feo, ruido mediático, preguntas incómodas. Hoy, con 27 años, asegura que puede trasladar esa experiencia a su compañero para ayudarle a gestionar el torbellino.

El mensaje interno en la estructura inglesa es claro. La England and Wales Cricket Board ha subrayado que Carse “se tomará tiempo” para “trabajar en los problemas que condujeron al incidente de Derby”. Brendon McCullum, seleccionador de white-ball, lo resumió con crudeza: antes de volver a vestir la camiseta de Inglaterra, Carse debe “poner en orden su casa”.

La línea continúa con el nuevo seleccionador de Test, Stephen Fleming, que el fin de semana habló públicamente de los “estándares” que deben cumplir los jugadores de Inglaterra. No son palabras al aire: marcan el terreno para cualquiera que quiera regresar.

En ese contexto, antes del primer one-day international del martes ante Sri Lanka en Chester-le-Street, Brook admitió que, tarde o temprano, se abrirá un debate serio sobre la posible vuelta de Carse. “Es un muy buen cricketer, todos lo sabemos. Ha estado lanzando extremadamente bien para Durham. Cuando llegue su momento de entrar en la discusión de selección, eso será un debate”, apuntó. No hay promesas. Hay rendimiento… y reputación.

Inglaterra mira al Mundial de 50 overs

Mientras el caso Carse se cuece a fuego lento, el calendario no se detiene. Inglaterra arranca ante Sri Lanka una serie de tres ODIs con una baja sensible: Adil Rashid se pierde el primer duelo por una lesión en la mano. Sin el leg-spinner, el dibujo cambia. Con Jacob Bethell ya fuera por una operación de rodilla, Tom Banton será quien abra la entrada al bate.

El contexto deportivo invita al optimismo. Inglaterra arrasó 3-0 a los visitantes en la reciente serie de T20, un repaso sin matices. El equipo de Brook vuela en el formato más corto: 23 victorias en sus últimos 26 internacionales completados. Pero el horizonte grande no está en los 20 overs.

El próximo gran torneo global es el Mundial de 50 overs, en el sur de África, en octubre y noviembre de 2027. Brook lo dejó claro: a partir de ahora, el foco se desplaza hacia el cricket de un día. “De forma natural lo hace, con el Mundial siendo el año que viene. Eso no significa que estemos restando importancia al T20, porque estamos absolutamente volando en ese formato ahora mismo. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, y ahora que hemos asegurado la clasificación, podemos empezar realmente a afinar cuál será el grupo y el XI”, explicó.

El partido del martes en Durham será el primero ODI desde la incorporación de Kevin Pietersen al cuerpo técnico. El ex bateador de Inglaterra entra como mentor para la preparación del Mundial de 50 overs. Este lunes ya se dejó notar: abrió el entrenamiento de los locales con una sesión específica sobre cómo jugar al spin. Un área que, históricamente, ha marcado la diferencia en los grandes torneos.

Una gira blanca y decisiones duras por delante

El calendario de Inglaterra es un maratón de white-ball hasta la gira de Test por South Africa en diciembre. Primero, Sri Lanka esta semana. Después, en octubre, viaje a Pakistan para un triángulo de one-day que incluye de nuevo a los propios sri lankeses. En noviembre, Australia espera con tres ODIs y cinco T20s frente a su eterno rival de Ashes.

La agenda es tan apretada que obliga a elegir. La serie de T20 en Australia termina apenas una semana antes del único partido de preparación en South Africa. Con tan poco margen, los responsables del equipo ya asumen que varios lanzadores rápidos multiformato descansarán en esos T20s en Australia. Nombres como Jofra Archer, Josh Tongue, Gus Atkinson e incluso Sonny Baker apuntan a una pausa necesaria.

Las listas para las giras de Pakistan y Australia se anunciarán la próxima semana, junto con un nuevo paquete de contratos centrales. El grupo que viajará a South Africa para la primera serie de Fleming al mando llegará en octubre. Serán semanas de llamadas difíciles, de equilibrios entre carga física, jerarquías y proyección a 2027.

En paralelo, se mueve también la segunda línea. Jonathan Trott ha sido nombrado seleccionador de England Lions para las giras invernales por West Indies, South Africa y Sri Lanka. El ex bateador de Inglaterra cerró en febrero un ciclo de cuatro años al frente de Afghanistan, etapa que lo colocó incluso como candidato al puesto de seleccionador de Test antes de que Fleming asumiera el cargo en julio. Ahora sustituye a Andrew Flintoff, que dejó el puesto en agosto, y tendrá la misión de pulir la siguiente oleada de internacionales.

Entre todo ese ruido de planificación, giras y Mundiales, el caso Brydon Carse sigue flotando en el ambiente. El talento está ahí. Las cifras con Durham lo respaldan. La pregunta es cuándo —y bajo qué condiciones— Inglaterra decidirá que también lo está el resto.