Bernard Dunne regresa al examen de irlandés a los 46 años
Bernard Dunne, ex campeón mundial de boxeo, volvió a sentir nervios de gran velada… pero esta vez en un aula. A los 46 años, el dublinés se presentó de nuevo al examen de irlandés del Leaving Cert, la única asignatura que había suspendido en su juventud, y la semana pasada recibió por fin sus resultados.
El propio Dunne contó la historia esta mañana en el programa Morning Ireland de RTÉ Radio, durante una entrevista centrada en el inminente combate de Katie Taylor en Croke Park. Entre elogios a la campeona, a la que definió como un modelo a seguir para las próximas generaciones de deportistas, asomó también su batalla más reciente: reconciliarse con un examen que le había quedado clavado como una espina.
Al final de la entrevista, los presentadores lo felicitaron por haber completado la prueba de irlandés. Dunne sonrió y recordó que había sido su única asignatura suspensa en el Leaving Cert original. Esa mancha en el expediente nunca se le borró de la memoria.
“Fue casi tan duro como disputar un combate por el título mundial, siendo sincero”, admitió.
No hablaba en broma: el hombre que se subió al ring en noches de máximo voltaje reconocía que el cosquilleo en el estómago antes del examen le resultaba muy familiar.
La decisión llegó casi como un impulso. “Necesitaba arreglar eso y, con 46 años, decidí, una semana antes del examen, que iba a hacerlo”, explicó. Sin plan a largo plazo, sin gran campaña de preparación. Un reto directo, como tantos que afrontó en su carrera profesional.
Dunne tiró de lenguaje de boxeo para describir la experiencia académica. “Por suerte, conseguimos sobrevivir a un par de golpes bajos y salir adelante”, bromeó, mezclando la jerga del cuadrilátero con la tensión de los pupitres y los folios sellados.
Mientras el país mira hacia Croke Park y hacia otra noche histórica para Katie Taylor, Dunne ya ha cerrado su propio círculo. Tardó más de tres décadas, pero el ex campeón se dio el gusto de levantar la mano también en el terreno académico. Esta vez, el combate lo ganó con bolígrafo y diccionario.






