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El Bernabéu se prepara para un desafío europeo: Mourinho y las bajas del Real Madrid

La fase de liga de la Champions arranca fuerte en el Santiago Bernabéu. Real Madrid recibe a Inter Milan a las 21.00 h CEST, con la herida todavía abierta del 1-0 encajado ante Real Betis y con José Mourinho obligado a improvisar en la zona más delicada del campo: el centro del campo.

No es un simple contratiempo. Es un rompecabezas.

Un centro del campo en cuadro

El parte médico y disciplinario del Real Madrid es demoledor: ocho jugadores descartados para este estreno europeo. Raúl Asencio, Endrick, Éder Militão, Thiago Pitarch y Rodrygo están fuera por lesión. Eduardo Camavinga, Arda Güler y Bernardo Silva, sancionados.

Ahí nace el gran problema de Mourinho. Tres mediocampistas castigados en una competición donde el control del juego lo es casi todo. Camavinga y Güler arrastran sanciones de la temporada pasada. Bernardo Silva se quedó sin estreno por la roja que vio precisamente ante el Real Madrid.

A esa lista se suma la gran duda: Aurélien Tchouaméni. El francés se recupera de un problema muscular y podría reaparecer, pero el técnico no ha garantizado su presencia en el once. Endrick, también con molestias musculares, sigue entre algodones tras perderse los primeros partidos del curso.

Mourinho admite que el equipo llega con “problemas conocidos”, pero no se esconde: ha dejado claro que el Real Madrid saldrá a competir y a ganar. Habla de “3, 4 o 5 opciones” para parchear el centro del campo. No revela ninguna. El juego del despiste también forma parte del plan.

Inter llega con ventaja… y pendiente de Dimarco

En el otro banquillo, el panorama es muy distinto. El informe médico de Inter Milan es casi inmaculado. Según UEFA, no hay ausencias confirmadas y solo aparece un gran interrogante: Federico Dimarco.

El carrilero zurdo sufrió un problema de rodilla en el duelo de Serie A ante Napoli y su estado condiciona la pizarra de Cristian Chivu. Si no llega a tiempo para Madrid, el técnico tendrá que redibujar todo el costado izquierdo, una zona clave en un sistema con carrileros largos.

Salvo ese punto negro, Chivu dispone de una plantilla poderosa. Hakan Çalhanoğlu, Nicolò Barella, Alessandro Bastoni y Lautaro Martínez apuntan con fuerza al once. Es una base sólida, reconocible, que contrasta con las incógnitas que rodean al Real Madrid.

La sensación es clara: Inter afronta el partido con una ventaja evidente en cuanto a disponibilidad y continuidad. El Real Madrid, en cambio, debe reinventarse en el torneo que más le exige y más le define.

Las pizarras: dos líneas de tres atrás, muchas dudas arriba

Las últimas previsiones de UEFA dibujan un Real Madrid en 3-5-2. Thibaut Courtois bajo palos, con Ibrahima Konaté, Antonio Rüdiger y Dean Huijsen como trío de centrales. Por fuera, Denzel Dumfries y Marc Cucurella. En la sala de máquinas, Federico Valverde, Jude Bellingham y Brahim Díaz. Y en punta, un ataque de lujo: Vinícius Júnior y Kylian Mbappé.

Todo, eso sí, pendiente de Tchouaméni. Si el francés supera las últimas pruebas, la estructura del medio puede cambiar en cuestión de horas.

Inter también se perfila con defensa de tres. Josep Martínez sería el guardián de la portería, protegido por Yann Bisseck, Manuel Akanji y Bastoni. En los carriles y el centro del campo, una línea potente: Dumfries, Çalhanoğlu, Barella, Piotr Zieliński y Dimarco, siempre que el lateral supere sus molestias. En ataque, Lautaro Martínez junto al joven Francesco Pio Esposito.

La gran incógnita está en los exámenes finales de Dimarco y Tchouaméni. Si alguno de los dos no pasa el test físico, las alineaciones pueden cambiar de forma radical en la última hora antes del choque.

Mientras el Bernabéu se prepara para otra noche de Champions, la pregunta es inevitable: ¿será capaz el Real Madrid de transformar sus ausencias en carácter competitivo o acabará pagando, desde el primer día, un peaje demasiado alto en Europa?