Berlín se prepara para la Copa del Mundo FIBA 2026 con Team USA
Las mejores jugadoras de baloncesto del planeta aterrizan en Berlín. El viernes 4 de septiembre arranca la Copa del Mundo FIBA 2026, y el torneo llega más grande, más profundo y, según quienes lo viven desde dentro, más difícil que nunca.
Serán 16 selecciones en liza, cuatro más que en 2022 y el mismo formato que tuvo la competición entre 1990 y 2018. En el centro del escenario, como casi siempre, aparece Team USA, dueña de nueve de los últimos 12 títulos y campeona de las últimas cuatro ediciones. Pero esta vez el guion no promete ser tan sencillo.
Kara Lawson, al mando de un gigante exigido
Kara Lawson toma el timón de la selección estadounidense con una mezcla de experiencia, ambición y realismo. Sabe lo que significa este escudo: lo defendió como jugadora en 2008, cuando firmó 15 puntos sin fallo (5 de 5 en tiros de campo), tres rebotes, dos asistencias y un robo en la final ante Australia para colgarse el oro.
Ahora vuelve, no como tiradora letal, sino como arquitecta del proyecto.
Lawson no maquilla el contexto: “No hay duda de que el mundo está mejorando a un ritmo rápido. Es emocionante verlo… hay más profundidad en los equipos del Mundial”. Lo percibe desde su día a día como entrenadora universitaria en Duke, donde ha guiado a las Blue Devils a dos títulos consecutivos de la ACC y dos viajes seguidos al Elite Eight. Lo confirma cada vez que mira una plantilla rival: más calidad, más talento, más amenazas.
Su diagnóstico es contundente: esta puede ser la Copa del Mundo más difícil de ganar para Estados Unidos. Y lo dice con un brillo competitivo en la mirada. “Debería ser difícil. Es un Mundial. Son los mejores equipos, un calendario duro, un torneo corto… Al final, cada equipo viene a ganar. Nosotras estamos hambrientas y centradas en mostrar nuestras mejores versiones y ver si podemos hacer el trabajo”.
Un vestuario nuevo, un reto diferente
La gran potencia llega con bajas de peso. A'ja Wilson y Kelsey Plum no estarán en Berlín. Lawson no dramatiza, pero tampoco esconde que se notarán sus ausencias: “Las echaremos de menos… Les deseamos una pronta recuperación, pero no tenemos tiempo para preocuparnos por quién no está aquí”.
El mensaje es claro: mirar al parqué, no a la lista de ausentes. Construir química con las que sí visten la camiseta.
El primer entrenamiento en Berlín fue, en palabras de la propia entrenadora, un día “ligero”: una toma de contacto, algo de sudor, conceptos básicos instalados. “Mañana haremos un poco más”, avisa. Nada de grandilocuencia. Trabajo, ritmo y adaptación al nuevo entorno.
La era de Caitlin Clark y la nueva ola
Si el mundo se ha acercado, Estados Unidos responde con una nueva generación que ya arrastra audiencias y defensas dobles en la WNBA. Caitlin Clark, Angel Reese, Paige Bueckers, Kiki Iriafen y Sonia Citron debutarán en una Copa del Mundo. Berlín verá por primera vez a este grupo con el uniforme de Team USA en un gran escenario FIBA.
Clark, en particular, llega bajo los focos. Su impacto con Indiana ha sido seguido muy de cerca por Lawson, que la ha visto en directo durante el verano. “Está concentrada. Ha tenido una gran campaña con Indiana… Está bloqueada y lista”, resume la seleccionadora.
Lo que aporta está claro: ritmo, puntos, creatividad. “Puede cambiar partidos con su capacidad para crear ritmo, anotar, generar juego. Encaja muy bien con el personal que tenemos en este equipo. Su capacidad para calentarse, para abrir la pista, el espacio que genera, la atención que suele atraer en la WNBA… Veremos si es igual aquí”.
Ahí está una de las grandes incógnitas del torneo: cómo reaccionará el baloncesto FIBA ante el fenómeno Clark. Nuevas reglas, nuevos árbitros, nuevas defensas. “Es su primera vez aquí, tenemos que ver cómo la defienden. Si es similar a lo que vemos en Estados Unidos o si es diferente. Seguimos en fase de recopilación de información en algunas de esas áreas… pero estamos ilusionados con tenerla en el equipo y esperamos que tenga impacto en cada partido”.
Orgullo, legado y una presión conocida
Para Lawson, esta cita va más allá de un simple torneo. Lo dejó claro ya el 22 de agosto: representar a la federación que la vio crecer como jugadora y ahora la coloca al frente del banquillo es un honor que no necesita adornos. Habla de orgullo, de las leyendas que abrieron el camino, de la responsabilidad de mantener una dinastía que el resto del mundo quiere destronar.
Team USA llega a Berlín con el peso de la historia sobre los hombros y un tablero internacional cada vez más equilibrado. Tiene talento joven, una entrenadora con pasado dorado y un objetivo que no admite matices: ganar.
La pregunta es otra: ¿seguirá siendo suficiente el poderío estadounidense cuando el resto del planeta ya no mira a este equipo con admiración, sino con la convicción de poder tumbarlo? Berlín está a punto de dar la respuesta.






