logo

Ben Simmons regresa a la NBA con Sacramento Kings

Ben Simmons regresa. Y lo hará vestido de morado.

El australiano ha acordado un contrato de un año y 3,5 millones de dólares con Sacramento Kings, según adelantaron Shams Charania y Marc Spears (ESPN), después de pasarse en blanco toda la temporada 2025-26. Un movimiento modesto en cifras, enorme en interrogantes.

Un examen a fondo en Sacramento

El acuerdo llega después de una visita exhaustiva a la franquicia californiana. De acuerdo con Charania, Simmons viajó el lunes a Sacramento, donde se sometió a pruebas médicas en profundidad, realizó un entrenamiento en pista y mantuvo reuniones con el entrenador Doug Christie y otros miembros del cuerpo técnico. A finales de agosto ya se había dejado ver ante el gerente general Scott Perry, con un entrenamiento específico y una charla de una hora.

Sacramento quería mirar bajo cada piedra antes de decidir. Con Simmons, la gran pregunta nunca ha sido el talento. Ha sido el cuerpo.

De promesa dominante a carrera interrumpida

Número 1 del Draft de 2016, Simmons parecía destinado a un lugar fijo entre la élite durante sus años en Philadelphia 76ers. Visión de juego, tamaño, versatilidad defensiva. Un base con cuerpo de ala-pívot que cambiaba la geometría del partido.

Ese jugador, sin embargo, se fue diluyendo entre lesiones y ausencias. Desde la temporada 2020-21 no ha superado los 60 partidos en una campaña. Se perdió por completo el curso 2021-22. Y aunque en 2024-25 dio un pequeño paso adelante en disponibilidad, la versión sobre la pista estuvo lejos de aquellos días de All-Star.

Aun así, disputó 51 encuentros entre Brooklyn Nets y Los Angeles Clippers, su mayor cifra desde 2020-21, con medias de 5,0 puntos, 5,6 asistencias y 4,7 rebotes. Números discretos, pero que recuerdan que su lectura del juego sigue ahí, incluso cuando su impacto anotador ha caído en picado.

Después, silencio competitivo. Ningún contrato en 2025-26. Una pausa larga para un jugador que, a sus 29 años, se juega el segundo acto de su carrera.

“Quiero sentirme a prueba de balas”

En diciembre, Simmons explicó a The Athletic que no quería volver hasta sentirse “a prueba de balas” físicamente. Meses después, en junio, confirmó que trabajaba de forma específica para regresar a la NBA, mencionando Miami y Philadelphia como posibles destinos.

En una entrevista con Men's Health, fue claro con su plan: fortalecerse al máximo, volver a pisar la pista y dejar que su juego convenciera a alguna franquicia de que todavía podía ayudar. Incluso deslizó la idea de un regreso a Philadelphia o un encaje en Miami, seducido por la figura de Erik Spoelstra y la cultura de los Heat.

El giro del guion lo ha dado Sacramento.

Sacramento encuentra un generador… distinto

Los Kings no fichan al All-Star de antaño. Fichan a un jugador de rol con pasado de estrella, un comodín que puede ocupar casi cualquier posición en la pista. Y, sobre todo, a un generador de juego en un momento en el que el equipo anda escaso precisamente de eso.

Tras el traspaso de De'Aaron Fox a San Antonio Spurs, Sacramento se quedó sin su faro en la creación. La llegada del novato Darius Acuff Jr. aporta ilusión y talento, pero también riesgo e inexperiencia. Simmons entra justo en ese hueco: alguien que puede subir el balón, organizar, defender varias posiciones y aliviar la presión del joven base.

Los Kings no le van a pedir que anote. Le van a pedir que piense. Que conecte. Que use su tamaño para cambiar emparejamientos en defensa y su visión para encontrar al tirador liberado.

Y todo eso a un coste bajo para el mercado actual, con un contrato de un solo año que limita el riesgo financiero y deja abierta la puerta a una renovación si el experimento funciona.

¿Refuerzo de lujo o simple parche?

La gran incógnita no se esconde: ¿este movimiento acerca realmente a Sacramento a la pelea seria en el Oeste?

A día de hoy, la respuesta es prudente. Simmons ya no condiciona partidos como en sus mejores días en Philadelphia. Sus dudas físicas siguen presentes, su impacto ofensivo se ha reducido y la confianza en su tiro nunca terminó de aparecer.

Pero en una plantilla que clamaba por un cerebro en pista, su perfil encaja. Un jugador capaz de compartir responsabilidades con Acuff Jr., de dar estructura a las segundas unidades y de subir el nivel defensivo de un perímetro que había perdido colmillo tras la salida de Fox.

Simmons llega a Sacramento sin promesas de estrellato, pero con algo igual de poderoso: una última oportunidad para demostrar que su nombre todavía pesa en la liga. Y los Kings, necesitados de dirección y profundidad, han decidido apostar a que todavía le queda más que un eco de aquel número 1 del Draft.