Ben Shelton derrota a Alcaraz en una madrugada histórica
Ben Shelton firmó la victoria más grande de su carrera en el escenario más ruidoso posible. Derrotó al campeón defensor Carlos Alcaraz en un maratón de cinco sets que se estiró hasta las 3.33 de la madrugada en el Arthur Ashe Stadium y se metió en las semifinales del US Open, en una noche que ya pertenece a la memoria del torneo.
El estadounidense se impuso 6-7 (5-7), 6-1, 6-1, 1-6 y 7-6 (10-7) tras cuatro horas y 28 minutos de un duelo salvaje, marcado por cambios de inercia extremos y un ambiente de copa Davis. No era solo un triunfo: era su primer éxito ante un top-3 tras llegar con un 0-17 ante jugadores de esa franja. Lo rompió a lo grande. Y contra Alcaraz.
La grada, en pie a esas horas indecentes, encontró a su héroe local. Shelton, de 23 años, se alimentó del ruido, de los cánticos de “USA” que no se apagaron ni cuando el reloj cruzó la frontera de las 3.00. Él mismo lo reconoció en la pista: la gente lo empujó cuando las piernas pesaban y la mente amenazaba con vacilar.
Un partido que lo tuvo todo
El encuentro nació ya tenso. El primer set se fue al tie-break y ahí Alcaraz, más acostumbrado a noches grandes, manejó mejor los detalles para adelantarse. Shelton no se encogió. Respondió con una ráfaga brutal: nueve juegos consecutivos y un tenis agresivo, desatado, para arrasar 6-1 y 6-1 en los dos siguientes parciales. El campeón tambaleaba.
Pero Alcaraz no se rinde. El español, que volvía a la competición tras más de cuatro meses fuera por una lesión de muñeca y que incluso había sido duda para disputar el torneo, se aferró al partido. Subió líneas, ajustó el resto, apretó con el revés y devolvió el golpe con otro 6-1 en el cuarto set. El choque se fue al quinto con el Ashe convertido en un hervidero.
La escena se volvió aún más cruda cuando se vio a Alcaraz vomitando antes del inicio del set definitivo. Aun así, empujó el partido hasta el super tie-break a 10 puntos. Allí, el español llegó a tomar ventaja, encadenó cuatro puntos seguidos y se colocó 5-3 arriba. Parecía que la experiencia iba a imponerse.
Shelton, sin embargo, no se dejó intimidar. Ajustó el primer saque, se sostuvo con valentía en los intercambios largos y fue volteando el marcador hasta colocarse con bola de partido. Fiel a su estilo, lo cerró con un cañonazo: un servicio a 146 mph imposible de domar para Alcaraz. El estadio explotó.
El triunfo lo coloca en su tercera semifinal de Grand Slam, tras alcanzar ya la penúltima ronda en el US Open 2023 y en el Australian Open 2025. Esta vez, con un matiz enorme: Estados Unidos tiene asegurada presencia en la final masculina del domingo. La última vez que un estadounidense levantó un grande fue Andy Roddick en 2003. El dato pesa. El país lo sabe.
Su rival será otro local, Frances Tiafoe, que también necesitó una épica remontada para sobrevivir a Alex Michelsen en otro duelo de cinco sets.
Tiafoe, de la siesta al rugido
Si el partido de Shelton fue un estallido nocturno, el de Frances Tiafoe fue una lenta combustión. El 11º cabeza de serie parecía desconectado, casi ausente, durante dos sets y medio ante un Michelsen valiente, suelto, que no se dejó intimidar por el escenario ni por el nombre del rival.
Michelsen se adelantó 7-5, 6-3 y llegó a mandar 3-0 en el quinto set. Tenía el partido en la mano. Su servicio fue un martillo durante buena parte de la noche: 21 aces, autoridad, presencia. Para un jugador que había pasado casi de incógnito en su mejor actuación en un major, era la gran oportunidad de irrumpir del todo en el escaparate.
Tiafoe, sin chispa en las primeras horas, lo admitió después entre risas: “Todos estaban dormidos en las primeras dos horas y yo estaba dormido con ustedes”. Pero el encuentro cambió en el tercer set. Con 4-5 abajo, el estadounidense se aferró a una idea sencilla: que el rival se pusiera nervioso. “Espero que se ponga tenso”, confesó sobre lo que pensaba en ese momento. Llegaron algunos dobles faltas de Michelsen, Tiafoe encontró ritmo, “robó” ese tercer parcial 7-5 y, desde ahí, empezó a jugar cada vez mejor.
El público, una vez más, hizo el resto. El Ashe se volcó con Tiafoe, que se alimentó de esa energía para forzar el quinto set y terminar llevándose el duelo por 5-7, 3-6, 7-5, 6-3 y 7-6 (10-6). El desenlace fue cruel para Michelsen, que rompió a llorar tras quedarse tan cerca. Tiafoe, consciente del golpe emocional, frenó su propia celebración para consolar al joven de 22 años en un abrazo largo, sincero.
“Es un pedazo de jugador. Debería haber ganado hoy fácilmente, así que un reconocimiento para Alex Michelsen”, dijo Tiafoe, que no escondió que el partido había estado a merced del rival.
La exjugadora y analista Laura Robson lo resumió con crudeza: para Michelsen fue “como un puñetazo en el estómago”. Estaba a un paso, lo tenía en la raqueta, y esa sensación de haber dejado escapar el triunfo es, para cualquier tenista, la peor de todas. Un día brutal para él. Una noche gigantesca para Tiafoe.
Historia para el tenis estadounidense
Con este resultado, Frances Tiafoe se une a Andre Agassi como los únicos tenistas estadounidenses que han alcanzado tres semifinales de US Open en este siglo. Volverá además al top 10 del ranking por primera vez en tres años. Shelton, por su parte, sigue escalando a base de grandes noches y victorias de impacto.
El domingo habrá un estadounidense en la final masculina de Nueva York. El país lleva más de dos décadas esperando un campeón de Grand Slam. Ahora, con Shelton y Tiafoe cruzándose bajo las luces del Arthur Ashe, la pregunta es inevitable: ¿estamos ante el inicio de una nueva era para el tenis masculino de Estados Unidos?






