Ben Shelton y Daniil Medvedev brillan en un caótico US Open
La lluvia no frena a Ben Shelton ni a Daniil Medvedev en un caótico US Open
Ben Shelton volvió a encender la noche de Nueva York. El estadounidense, cabeza de serie número 8, se abrió paso a la tercera ronda del US Open con una victoria de mucho carácter ante Hubert Hurkacz: 6-3, 5-7, 7-6(3), 7-5, en un duelo pesado, de esos que dejan marca en las piernas y en la cabeza.
Shelton, que ya había necesitado cuatro sets en su debut, volvió a caminar por el filo. Pero ahí se siente cómodo. En pista dura, suma ya ocho Grand Slams seguidos alcanzando, como mínimo, la tercera ronda. En Flushing Meadows, su techo está en las semifinales de 2023. Y quiere más.
“Creo que estar curtido en batalla es genial”, explicó después, todavía con la adrenalina alta. Admitió que no quiere vivir a cinco sets cada dos días, que quizá podría haber cerrado el partido con más eficiencia. Pero señaló al nivel de Hurkacz y al empujón competitivo que le dio el polaco. Ese sufrimiento, dijo, le obligó a limpiar detalles de su juego sobre la marcha, a ajustar, a mejorar punto a punto. “Jugar un partido así me beneficia para lo que viene”, remató, con la mirada ya en la siguiente ronda.
Un torneo a cubierto… o casi
Mientras Shelton se fajaba bajo techo, el torneo seguía peleado con el cielo. La lluvia volvió a caer sobre Nueva York por segundo día consecutivo y obligó a detener otra vez la acción en las pistas exteriores. Solo Arthur Ashe Stadium y Louis Armstrong Stadium mantuvieron el pulso sin interrupciones, convertidos en refugio de tenis de élite en medio del caos.
El calendario, ya de por sí comprimido por el nuevo arranque en domingo instaurado el año pasado, se desajustó todavía más. La idea era clara: tres días para completar la primera ronda y llegar al miércoles con todo el cuadro en segunda ronda. La realidad fue otra. El torneo se vio obligado a apretar hasta el límite: 25 partidos individuales masculinos en una sola jornada para ponerse al día. La primera ronda no se cerró hasta la noche del miércoles.
Medvedev, a toda máquina… y dos pájaros en la red
En ese contexto, Daniil Medvedev no quiso perder tiempo. El número 7 del cuadro despachó a Sebastian Gorzny por 6-3, 6-3, 7-5, con la autoridad de quien sabe moverse en el cemento neoyorquino como en casa. Solo un detalle rompió el guion: dos pájaros posados sobre la red en pleno punto.
La escena rozó lo surrealista. Medvedev siguió el intercambio convencido de que el juez de silla detendría el juego. No ocurrió. El ruso conectó un golpe ganador… y entonces llegó el “stop, stop, stop” del árbitro, que ordenó repetir el punto. El ruso, ya curtido en episodios extraños en Flushing Meadows, sonrió resignado. Admitió que este incidente entra en su “top cinco” de momentos raros en el torneo, pero lo dejó en una anécdota: “Pasa. Es así”.
Nada alteró, en realidad, su ruta hacia la tercera ronda.
De Minaur se adapta al caos
Para otros, el día fue una mudanza constante. Alex de Minaur, sexto cabeza de serie, vivió en carne propia el baile de horarios y pistas. Su partido se movió dos veces de la cancha inicialmente programada antes de que, por fin, pudiera estrenar su US Open en la pista 11.
Cuando por fin entró, no perdió el foco. El australiano dominó con claridad al italiano Andrea Guerrieri: 6-2, 6-2, 6-4, un marcador que refleja su capacidad para aislarse del ruido exterior. “Han sido un par de días duros”, admitió. Pero lo resumió con frialdad competitiva: estos torneos van de adaptarse, de no dejar que nada externo te saque del objetivo. “Hay demasiado en juego como para que algo así te afecte”, sentenció.
Jodar sufre, Bu aprovecha
No todos supieron encontrar esa coraza. El español Rafael Jodar, 19 años y número 12 del cuadro, llegaba a Nueva York impulsado por un verano sólido. Pero la espera eterna entre la lluvia del martes y las demoras del miércoles le pasó factura. Cuando al fin pudo terminar su debut, se encontró con un muro.
Yunchaokete Bu, de China, lo desbordó sin concesiones: 6-2, 6-1, 6-1. Un correctivo duro para un jugador en plena irrupción. Jodar reconoció que el escenario era complicado, con horas de espera acumuladas en dos días. Pero no se refugió en excusas: la lluvia afecta a los dos, recordó. Esta vez, el que supo gestionar mejor la incertidumbre estaba al otro lado de la red.
Michelsen firma la sorpresa
Entre tantos partidos comprimidos, también hubo espacio para un golpe inesperado. Alex Michelsen firmó una de las sorpresas de la jornada al eliminar al cabeza de serie número 16, Brandon Nakashima, en tres mangas limpias: 6-3, 6-4, 6-4, en un duelo 100% estadounidense.
En un torneo que intenta recuperar el orden tras dos días de cielo roto, victorias como la de Michelsen recuerdan otra verdad del US Open: aquí, el caos no solo viene del clima. También llega desde la pista, desde raquetas jóvenes dispuestas a dinamitar el cuadro.
La lluvia irá amainando. La pregunta es quién sabrá aprovechar mejor este desorden para convertirlo en impulso hacia la segunda semana.






