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Batallas modernas: de Washington a Jabalia

Algunas batallas se libran con fusiles. Otras, con togas, hashtags, vendas en las manos… o sobre una tabla de surf.

El episodio 25 de ALL CAPS, el programa semanal de actualidad internacional de ynet Global, saltó de un frente a otro con un hilo común: cómo se pelea hoy, quién paga el precio y quién se niega a dejar que otros escriban su historia.

Washington: una audiencia y un vacío

La emisión arrancó en el Capitolio, en una audiencia del Senado de Estados Unidos encabezada por el senador Ted Cruz sobre la supuesta red de influencia de la Hermandad Musulmana en territorio estadounidense.

El dato que encendió al panel no fue solo el tema, sino las ausencias: los senadores demócratas decidieron no participar. A partir de ahí, la mesa abrió un debate más amplio: si la polarización política en Occidente está dejando a los gobiernos sin capacidad —o sin voluntad— de plantar cara a movimientos extremistas.

El interrogante quedó flotando: ¿la lucha contra el extremismo se está convirtiendo en una víctima más de la guerra partidista?

De Washington a Bogotá: giros en América Latina

Del Senado, el foco bajó al sur. Colombia se convirtió en el ejemplo perfecto de cómo un cambio de liderazgo puede dar la vuelta a una relación diplomática.

El panel analizó el giro en la política colombiana hacia Israel bajo el nuevo gobierno y lo que ese movimiento puede significar para la posición israelí en toda América Latina. No se trata solo de Bogotá: los cambios políticos en la región podrían desencadenar una reconfiguración más amplia en su relación con Israel y con Occidente.

El mensaje fue claro: nada es definitivo en diplomacia. Gobiernos cambian, agendas cambian y países que parecían alejarse pueden volver a acercarse.

Hollywood entra en escena: la batalla por el relato

La conversación saltó luego a Los Ángeles. Actores de Hollywood impulsan una campaña para exigir la liberación del dirigente palestino encarcelado Marwan Barghouti.

La mesa fue tajante al rechazar el intento de presentar a Barghouti como un “Mandela palestino”. Recordó sus condenas en Israel por su implicación en atentados que causaron la muerte de civiles y situó la comparación en un terreno distinto: la guerra por el lenguaje y la memoria histórica, donde una campaña de celebridades puede alterar el relato político al margen de los hechos.

“Lean la acusación, lean el veredicto, vean con quién están tratando”, subrayó la presentadora Nitsana Darshan-Leitner, que denunció que presentar a Barghouti como símbolo de resistencia no violenta supone “blanquear el terrorismo con polvo de estrellas”.

Nili Block: golpes, banderas y dudas convertidas en gasolina

El tono cambió cuando entró en escena Nili Block, campeona mundial de kickboxing y Muay Thai, una deportista que lleva años subiendo al ring con la bandera israelí a la espalda.

Block empezó en las artes marciales con solo 10 años. De niña ya tenía claro que quería ser atleta profesional. Lo de convertirse en campeona del mundo, confesó, ni siquiera estaba en su horizonte.

Ocurrió igual. Y más de una vez.

Su trayectoria nunca fue solo una suma de títulos. Block habló de lo que significa competir como mujer en un deporte todavía marcado por estereotipos masculinos, de quienes la subestimaron y de cómo aprendió a convertir la duda ajena en combustible propio.

Cuando la descartaban o no veían su potencial, su respuesta se endurecía: “Dices que no puedo hacerlo, voy a demostrar que te equivocas”, sentenció.

Esa actitud la acompaña fuera del ring.

Representar a Israel en el extranjero ya no es solo una cuestión deportiva. Con el aumento de la hostilidad y las protestas antiisraelíes, cada torneo se ha convertido también en un acto de exposición pública. Block recordó encuentros con judíos franceses que se le acercaban para agradecerle algo tan sencillo —y tan cargado de significado— como mostrarse, sin esconderse, como israelí.

Para comunidades que lidian con el antisemitismo a diario, ver a una atleta israelí plantarse sin bajar la mirada se transforma en una fuente de fuerza. “Tenían miedo”, recordó Block. “Yo saliendo ahí y manteniéndome firme, creo que les dio mucha esperanza”.

Los títulos cuentan, pero no la definen. Ser campeona, insistió, no es una licencia para dejar de aprender, de trabajar o de tratar a los demás con respeto.

Un nuevo frente para los soldados israelíes

Del tatami, el programa saltó a otro tipo de combate.

Desde el 7 de octubre, soldados y reservistas israelíes que viajan al extranjero se enfrentan a un escenario distinto: denuncias, investigaciones y peticiones de detención amparadas en leyes de jurisdicción universal.

El programa mostró a organizaciones que rastrean a soldados israelíes a través de redes sociales, recopilan datos sobre sus movimientos y buscan acciones legales contra ellos en distintos países. Como respuesta, Shurat HaDin ha puesto en marcha Shakpatz, definido en la emisión como un “chaleco antibalas legal” para militares israelíes.

La idea es directa: ofrecer a reservistas y veteranos información antes de viajar, con guías específicas por país, alertas legales e instrucciones claras sobre qué hacer si se topan con problemas fuera de Israel. Detrás hay una red de abogados lista para activarse cuando un israelí afronta una posible detención, interrogatorio o arresto.

El concepto se resume en una frase: cuando defendieron a Israel, llevaron protección física; ahora, de vuelta a la vida civil, pueden necesitar protección jurídica.

“Ustedes nos protegieron. Ahora nosotros los protegemos a ustedes”, proclamó el segmento. El mensaje retrata una nueva realidad para los soldados y reservistas del IDF: abandonar el campo de batalla ya no garantiza dejar la batalla atrás.

De Jabalia al mar: una tabla contra el destino

El cierre del programa llevó esa idea al extremo.

Tamir Dudi, 26 años, resultó gravemente herido combatiendo en Jabalia. Pasó por 17 cirugías y perdió el brazo derecho.

Para muchos, ese episodio habría marcado el resto de su vida con un punto final.

Dudi decidió escribir otra frase. Volvió al surf.

Hoy, este oficial del IDF se prepara para el World Adaptive Surfing Championship en California, con un objetivo tan sencillo como brutal en su ambición: subirse al podio y ganar una medalla.

Su regreso al agua dejó al panel de ALL CAPS visiblemente impactado. No solo por la exigencia física del surf, sino por el desafío añadido de remar, equilibrarse y controlar la tabla con un solo brazo. Cada ola es una negociación con el cuerpo y con la memoria de lo que pasó en el frente.

El programa lo definió como parte de un “episodio de campeones”. No solo por los títulos, sino por la forma de plantarse ante el golpe.

Porque este episodio terminó uniendo historias de personas que se enfrentan a enemigos muy distintos.

Para Nili Block, la pelea se libra dentro del ring y también fuera, cada vez que compite como israelí en un entorno hostil. Para los reservistas del IDF, una guerra que creían cerrada puede reaparecer en un control de pasaportes o en la puerta de un tribunal extranjero. Para Tamir Dudi, el verdadero desafío empezó cuando callaron las armas y tuvo que decidir cómo sería su vida después de una herida devastadora.

Su respuesta no llegó en un discurso ni en un eslogan. Llegó al ponerse de pie sobre la tabla y remar hacia la siguiente ola.