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El baloncesto británico inicia una temporada decisiva

El baloncesto británico abre una temporada que puede cambiarlo todo. No lo dice un entusiasta recién llegado, lo afirma alguien que ha visto tres décadas de idas y venidas.

“Llevo 30 años en esto y es, sin duda, el momento más competitivo que he vivido”, resume Paul Blake, propietario de Newcastle Eagles y directivo de la Super League Basketball (SLB). No suena a eslogan: los hechos le dan la razón.

Una liga que se rehace… y se atreve

Tras la desaparición de la British Basketball League, la SLB masculina entra en su tercera campaña desde su lanzamiento en 2024. El curso arranca este viernes con los campeones, London Lions, visitando a Bristol Flyers. Diez equipos tomarán la salida, uno más que el año pasado gracias a la incorporación de Liverpool Basketball.

El listón, eso sí, lo han puesto muy alto los propios Lions. La temporada pasada firmaron un póker doméstico histórico: SLB Championship, SLB Playoffs, SLB Cup y SLB Trophy. Lo ganaron todo. Y no esconden que quieren repetir la hazaña cuando el curso baje el telón en mayo.

El contexto acompaña. Manchester Basketball acaba de convertirse en el primer equipo británico que gana un partido de ronda clasificatoria en la Basketball Champions League de Fiba, superando a Wurzburg Baskets. Bristol Flyers volverá a competir en la European North Basketball League (ENBL), torneo en el que Manchester fue subcampeón la temporada pasada.

Mientras tanto, London Lions regresa a la EuroCup por segundo año consecutivo, la segunda competición continental bajo el paraguas de EuroLeague. El equipo llega con confianza: en pretemporada se impuso a Paris Basketball, un conjunto de EuroLeague, demostrando que el techo ya no es solo doméstico.

Blake lo ve claro: “La liga se vuelve más y más competitiva todo el tiempo, así que sabemos que nos espera otra batalla esta temporada. La calidad de jugadores en todos los equipos, de arriba abajo, está en el punto más alto que he visto. Es extremadamente competitiva”.

London Lions, del dominio local al escaparate global

Los Lions ya no se conforman con mandar en casa. Quieren ser un club reconocible en cualquier rincón del mapa baloncestístico. Y este otoño darán un paso que hasta ahora ningún equipo británico había dado.

El 12 de octubre se medirán en Estados Unidos a Portland Trail Blazers en un amistoso que los convertirá en el primer conjunto británico en enfrentarse a una franquicia de la NBA. Una fecha que ya está marcada en rojo en el calendario del club.

“Quiero estar en la NBA desde que tenía seis años. Esto es lo más cerca que he estado nunca”, admite el director ejecutivo de los Lions, Lenz Balan. Para él, no es solo un partido, es un mensaje: “Es una señal muy importante en el mundo del baloncesto, en el mundo del deporte. Esta es la ambición. Estamos intentando ser uno de los mejores clubes del mundo”.

El reto no se limita a la gira. Los Lions también quieren dar un salto en la EuroCup. El año pasado lograron derrotar en la fase de grupos a Besiktas Gain, que terminaría como subcampeón, pero cerraron la liguilla en la octava plaza de diez equipos. Demasiado poco para sus pretensiones.

Por eso, el verano ha traído refuerzos de peso, entre ellos la llegada cedida de Keenan Evans, ganador de la EuroLeague 2025-26. Balan confía en que ese tipo de fichajes marque la diferencia en Europa.

“Tenemos la ambición de superar claramente lo que hicimos el año pasado”, subraya. Sabe que no será un camino sencillo: “Va a ser duro, pero estos son algunos de los mejores jugadores del mundo, y creo que la mayoría de la gente en Londres y en el Reino Unido reconoce el nivel de competición al que se enfrentan”.

El discurso es directo: nada de atajos, solo trabajo y una idea clara. “Estamos muy centrados en ejecutar esa visión, en mejorar, y si seguimos haciendo eso, creo que vamos a lograr buenos resultados”.

El espejo femenino: talento, estudios y dobles jornadas

Quince días después del salto inicial de la SLB, llegará el turno de la SLBW, la competición femenina. El sábado 3 de octubre, Cardiff Met Archers recibirá a B Braun Sheffield Hatters, vigentes campeonas de liga y de play-offs, en el partido que abrirá el curso.

La realidad de Cardiff es muy distinta a la de los grandes proyectos profesionales, pero no menos ambiciosa. Cuatro jugadoras tienen salario y cursan a la vez un máster en la universidad. El resto del vestuario se completa con becadas, estudiantes de posgrado y de grado, además de jugadoras que compaginan el baloncesto con un trabajo a tiempo completo.

La entrenadora, Stef Collins, integrante de la selección de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de 2012, ve en ese modelo una oportunidad, no una limitación. “Creo que hay una oportunidad de construir algo que la gente realmente quiera ver y seguir”, explica.

Collins mira al contexto internacional. El crecimiento de la WNBA y del baloncesto universitario femenino en la NCAA ha demostrado que el producto engancha cuando se le da visibilidad. Y quiere que la SLBW se suba a esa ola.

También apunta al impulso que dejó el reciente Mundial femenino disputado en Berlín, donde Estados Unidos logró su quinto título consecutivo al vencer a Francia en la final. “Fue la Copa del Mundo más concurrida de la era moderna, con más de 230.000 aficionados en las gradas”, recuerda.

Para ella, el futuro no pasa solo por el marcador. Pasa por las historias. “Para mí, también se trata de contar las historias de las jugadoras. No son solo jugadoras de baloncesto: son estudiantes, profesionales, atletas internacionales, referentes. Si podemos mostrar todo eso de la manera adecuada, creo que hay un futuro muy emocionante para la Super League”.

El modelo WNBA y una lección de visibilidad

La WNBA, equivalente femenino independiente de la NBA en Norteamérica, lleva años marcando el camino para las ligas de mujeres de todo el mundo. Su impacto ya no se mide solo en pabellones, también en pantallas.

En 2025, los vídeos de la WNBA superaron los mil millones de visualizaciones en Instagram, lo que la convirtió en la liga femenina más seguida en esa plataforma. Collins cree que ese fenómeno puede servir de guía para la SLBW.

“La WNBA es un muy buen ejemplo de lo que ocurre cuando das una plataforma al baloncesto femenino y haces visibles a las jugadoras y sus historias”, señala. Y va un paso más allá: “Hay una lección que va más allá del propio baloncesto. El deporte femenino ha demostrado que los aficionados quieren conectar con las atletas, con sus personalidades y sus historias”.

El mensaje es claro: no se trata de copiar, sino de atreverse. “No deberíamos tener miedo de comercializar el baloncesto femenino de forma distinta y permitir que nuestras jugadoras sean ellas mismas”.

Entre una SLB que sube el nivel competitivo como nunca y una SLBW decidida a contar quiénes son sus protagonistas, el baloncesto británico entra en una temporada que no solo se jugará en la pista. Se jugará también en la imaginación de quienes, por fin, empiezan a creer que este deporte puede ocupar un lugar mucho más grande en la isla.