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Australia confía en Marnus Labuschagne para la gira a Sudáfrica

Australia viajará a Sudáfrica con un mensaje tan claro como arriesgado: Marnus Labuschagne sigue siendo parte del plan. Pese a dos años lejos de su mejor versión y un último verano inquietante, los seleccionadores le han dado un indulto deportivo que dice mucho de la fe que aún mantienen en él.

George Bailey, presidente de los seleccionadores, no lo escondió: quieren más carreras de Labuschagne. Las necesitan. Pero lo mantienen en un grupo de 16 jugadores para la gira de tres Tests de octubre, sabiendo que su caída definitiva del XI titular provocaría un terremoto en el orden alto.

Un número 3 bajo la lupa

La última centena de Labuschagne llegó en la gira de Ashes en 2023 en Inglaterra. Desde entonces, una travesía incómoda: una serie floja en los Ashes más recientes, problemas contra Bangladesh en el Top End el mes pasado y una sensación permanente de estar jugando a la contra, lejos del bateador dominante que llegó a ser.

Su lugar como número 3, una de las posiciones más sagradas del cricket australiano, ya no es intocable. Bailey evitó comprometerse con su presencia en ese puesto para el primer Test en Durban, el 9 de octubre. Habrá batalla por ese hueco.

Cooper Connolly, la cara nueva que viene empujando fuerte, y Josh Inglis entran en la ecuación. Ambos han brillado más como bateadores de medio orden, pero la necesidad de reconfigurar el equipo si Labuschagne cae abre puertas y debates. Y no solo para ellos.

Bailey deslizó, sin cerrar ninguna puerta, la posibilidad de mover a Steve Smith al tres o devolver a Travis Head al medio orden. Cualquier ajuste en el eje del line-up implica tocar piezas pesadas, y el cuerpo técnico lo sabe.

Connolly, el chico que no espera turno

En medio de la incertidumbre de Labuschagne, aparece Connolly, 23 años, perfil de futuro y presente a la vez. Vuelve al equipo de Test tras debutar en Sri Lanka en febrero del año pasado y lo hace con un currículum peculiar: tiene el mejor promedio de primera clase (42,10) entre la nueva generación de bateadores australianos… sin haber marcado aún una centena en ese formato.

El impacto real de Connolly ha llegado con la bola blanca. En 2026 firmó una campaña explosiva en la IPL con Punjab Kings y en junio anotó su primera centena en ODI en Bangladesh. Su zurda, además, aporta spin y equilibrio: ya batió como número 8 en su debut de Test ante Sri Lanka.

Bailey lo ve como algo más que un proyecto: “Es un buen jugador, y uno que va a seguir desarrollándose en todos los formatos”. Australia lo ha llevado de gira, lo ha visto aprender rápido y absorber cada experiencia. Ahora, lo convocan como bateador puro, con la idea de que pueda adaptarse a distintos puestos del orden. Quizá no sea hoy. Quizá no sea en Durban. Pero su perfil grita “versatilidad” en un equipo que empieza a necesitarla.

Un calendario apretado y la rotación en el horizonte

La gira por Sudáfrica no será un paseo. Tres Tests comprimidos, con solo cuatro días de descanso entre cada uno, y seis ODI inmediatamente antes. Un bloque exigente que obliga a pensar en profundidad de plantilla y rotaciones, no solo en un XI ideal.

Ahí entra en escena Michael Neser. Héroe de Ashes en su momento, regresa para reforzar un ataque rápido que ya cuenta con Pat Cummins, Mitchell Starc, Josh Hazlewood y Scott Boland. Bailey dejó caer que tanto Boland como Neser podrían tener minutos en la “Rainbow Nation”, precisamente por la necesidad de manejar cargas de trabajo en un calendario tan condensado.

En el spin, Matthew Kuhnemann será el respaldo de Nathan Lyon. El zurdo ya ha jugado en el subcontinente; ahora podría vivir su primer Test fuera de esas condiciones, un examen distinto y decisivo para su futuro en la selección.

Puertas entreabiertas en la parte alta

En la parte superior del orden, Matthew Renshaw conserva su puesto tras reemplazar a Jake Weatherald en Mackay. No deslumbró, pero hizo lo suficiente para seguir en el plan. Beau Webster, pese a una serie floja con el bate ante Bangladesh, también mantiene su sitio como opción de all-rounder, una figura que Australia valora especialmente en giras largas y variables.

La estructura, sin embargo, no está escrita en piedra. La posición de Head sigue siendo un rompecabezas fascinante: fue devastador como número 5, pero también ha funcionado en la parte alta. Moverlo implicaría alterar una fórmula que ya ha dado títulos y series memorables. Dejarlo donde está, en cambio, podría cerrar opciones para Connolly o para un reajuste con Smith.

Y en el centro de todo, la misma pregunta: ¿qué hacer con Labuschagne? Si responde, Australia mantiene su columna vertebral intacta. Si no, el equipo deberá reinventarse sobre la marcha, en una de las giras más simbólicas de los últimos años.

Sudáfrica, un escenario que no perdona

No es una gira cualquiera. Es la primera visita de Australia a Sudáfrica desde el escándalo de Sandpapergate. El contexto pesa, aunque el vestuario haya cambiado y las heridas parezcan cicatrizadas. Durban abrirá el telón el 9 de octubre; Gqeberha, la antigua Port Elizabeth, será sede del segundo Test; Cape Town cerrará la serie a finales de mes.

La lista de 16 mezcla jerarquía y apuesta:

  • Pat Cummins (c)
  • Scott Boland
  • Alex Carey
  • Cooper Connolly
  • Cameron Green
  • Josh Hazlewood
  • Travis Head
  • Josh Inglis
  • Matthew Kuhnemann
  • Marnus Labuschagne
  • Nathan Lyon
  • Michael Neser
  • Matthew Renshaw
  • Steve Smith
  • Mitchell Starc
  • Beau Webster

Es un grupo con experiencia en series grandes y, al mismo tiempo, con piezas en pleno proceso de definición. Connolly busca su lugar. Webster, consolidarse. Renshaw, recuperar la etiqueta de futuro fijo. Y Labuschagne, algo mucho más simple y brutal: demostrar que todavía pertenece al corazón de este equipo.

Sudáfrica no suele ofrecer segundas oportunidades. Australia ya le ha dado una a Marnus. La siguiente, si llega, tendrá que ganársela en el medio del wicket.