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Ashwin critica a Rishabh Pant: responsabilidad tras 50 Tests

Ravichandran Ashwin no quiso endulzar el mensaje. Para él, los 168 runs y las dos medias centurias de Rishabh Pant ante Sri Lanka no alcanzan para esconder el verdadero problema: la toma de decisiones del wicketkeeper‑batter en los momentos que definen un Test.

Pant cerró la serie de dos partidos con números respetables, pero el ex off‑spinner insiste en que las estadísticas no cuentan toda la historia. Lo que le preocupa es otra cosa: cuándo y cómo el zurdo decide atacar.

“Mi expectativa con Rishabh Pant no se ha cumplido hasta ahora. Lo siento mucho”, lanzó Ashwin en su programa ‘Ash Ki Baat’, abriendo un debate que el cricket indio evita pocas veces, pero casi nunca con tanta franqueza pública.

El riesgo por encima del partido

La agresividad de Pant lleva meses bajo la lupa. Su instinto de ir siempre al golpe grande lo ha convertido en un jugador de impacto, pero también en un hombre capaz de regalar su wicket cuando el contexto pide calma.

Ashwin volvió a un episodio que todavía escuece en el entorno de India: la forma en que Pant cayó ante South Africa en Guwahati el año pasado. Capitán en ausencia de Shubman Gill, el zurdo se lanzó pista abajo contra Marco Jansen, buscó el gran golpe y terminó bordeando la pelota hacia el wicketkeeper. Una imagen que, para Ashwin, resume el conflicto entre talento y criterio.

“Cuando tienes el partido en tu mano, todas esas frases de ‘así es como juega Rishabh’ son solo consignas”, apuntó. “Se trata de lo que tu equipo necesita”.

Pant, hoy, es jugador exclusivo de Test para India tras perder espacio en los formatos de bola blanca. Para Ashwin, eso no es casualidad, sino consecuencia directa de sus decisiones en el crease. Y cree que el propio Pant debe mirarse de frente.

Contra el mito del “jugador único en una generación”

El presentador del programa intentó abrirle una puerta al argumento más repetido en torno al wicketkeeper: su capacidad única para cambiar partidos, su historial de innings de otro nivel, su condición de “match-winner” que merece cierta libertad creativa.

Ashwin cortó por lo sano. No negó el talento. Cuestionó la indulgencia.

“Rishabh jugó una entrada de clase en Sydney y Brisbane, pero no podías ganar ese partido sin Washington Sundar y Shardul Thakur”, recordó. “Se necesitan 11 cricketers para construir un Test y ganarlo en la última sesión, pero basta un solo momento de insensatez para perderlo”.

El ex lanzador fue todavía más específico: no ataca el estilo agresivo de Pant, sino su lectura del contexto. Quiere que el zurdo sepa cuándo bajar una marcha, no que renuncie a su esencia.

“Solo hablo de las veces en que se toman esos riesgos cuando el partido está en juego. Amo a Rishabh jugador. Se trata de jugar las situaciones en este formato”, explicó. Y dejó una comparación pesada: “Sehwag y Gilchrist jugaron un cricket de alto voltaje, pero ninguno de los dos se hace edge mientras baila pista abajo a Marco Jansen cuando tu equipo va 500 runs por detrás. No me pongan nunca más esas frases de marketing delante”.

Golpe directo al corazón del relato que rodea a Pant: el genio indomable al que no se le puede pedir contención.

“No des trato especial a un solo jugador”

Ashwin fue más allá del análisis técnico. Entró en el terreno incómodo de los privilegios y del discurso interno alrededor de las estrellas.

“No le des a un jugador un trato especial. Ese respaldo de ‘jugador único en una generación’, entonces dáselo a todos. Jaiswal también es un jugador así”, disparó. El mensaje no iba solo hacia Pant, sino al ecosistema que lo rodea.

El punto central, sin embargo, volvió al propio wicketkeeper: la experiencia ya no le permite excusas.

“Lo único que digo es que Rishabh es experimentado; ha jugado 50 Tests. Tiene que asumir responsabilidad. No salgan con ese argumento de ‘una vez en una generación’”, insistió Ashwin. Y dejó una frase que pesará en cualquier conversación sobre el futuro del zurdo: “Es por su toma de decisiones que no está jugando los otros dos formatos. El día que le digan la verdad, será un jugador de todos los formatos para India”.

Un talento en la encrucijada

La situación actual de Pant, fuera de las listas de India en ODI y T20I, le da aún más filo a las palabras de Ashwin. El wicketkeeper sigue siendo pieza clave en el esquema de Test, pero su margen de error se estrecha.

El mensaje es claro y llega desde una de las voces más respetadas del vestuario indio: el talento ya no basta. El próximo gran golpe de Pant quizá no tenga que ser un seis sobre el midwicket, sino una entrada larga, fea si hace falta, en la que el instinto se rinda por una vez a la situación del partido.

Si escucha ese llamado, Ashwin cree que el camino de regreso a los tres formatos se abrirá solo. La pelota, esta vez, está en la cabeza de Rishabh Pant.