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Aryna Sabalenka supera a Noskova y avanza en el US Open

Aryna Sabalenka se asomó al abismo, pensó que todo estaba perdido… y desde ahí construyó otra noche épica en Flushing Meadows. La número uno del mundo remontó un quiebre en el tercer set para derrotar a la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, por 7-6(7-1), 3-6 y 7-6(10-7), y meterse por sexta temporada consecutiva en las semifinales del US Open.

No fue una defensa rutinaria de su corona. Fue una batalla.

Un partido al límite

Sabalenka llegaba al duelo como bicampeona vigente y sin haber cedido un solo set en el torneo. Frente a ella, una Noskova desatada: sexta cabeza de serie, servicio demoledor y un plan clarísimo de ataque. La checa firmó 18 aces, salvó siete de nueve bolas de break y, durante muchos minutos, hizo tambalear la hegemonía de la bielorrusa en Nueva York.

El inicio pareció confirmar el guion esperado. Sabalenka rompió en el segundo juego con un latigazo de derecha a la esquina que Noskova ni siquiera intentó perseguir. Autoridad, mando, territorio conocido.

Pero la checa no viajó a Nueva York para hacer de figurante. En el noveno juego, encadenó dos golpes ganadores desde el fondo, devolvió el break y silenció el murmullo confiado de la grada. El set desembocó en el terreno favorito de Sabalenka: el desempate.

Ahí, la número uno activó el modo implacable. Venía de encadenar este año una racha récord de 21 tie-breaks ganados de forma consecutiva en Grand Slams y se notó. Se adueñó de los primeros seis puntos y cerró el parcial como si nada pudiera sacarla de su eje.

Parecía que el partido se alineaba con la lógica. No duraría.

La reacción de Noskova

El segundo set cambió el aire del estadio. La potencia de Sabalenka se diluyó, su servicio perdió filo y Noskova olió sangre. La checa empezó a mandar con el saque, a encadenar primeros servicios pesados y a castigar cualquier bola corta.

Sabalenka, incómoda, regaló con una doble falta el quiebre que dio a Noskova el 4-2. Desde ahí, la checa no aflojó. Cerró el parcial con autoridad, igualó el partido y, de pronto, la campeona se encontró en un territorio que no había pisado en todo el torneo: un tercer set a cara o cruz.

La tendencia ya no la marcaba la número uno.

“Pensé: se acabó el partido”

El set decisivo fue una montaña rusa emocional. Sabalenka, cada vez más tensa, encadenó dos dobles faltas en un juego clave y abrió la puerta a otro break de Noskova. La checa se adelantó 4-2 y la sensación en el estadio era clara: la sorpresa estaba en marcha.

La propia Sabalenka lo reconoció después: en ese momento, con el marcador en contra, se le cruzó por la cabeza que todo había terminado. Pero esa idea, paradójicamente, la liberó. Sin nada que perder, empezó a soltar el brazo.

El cambio se notó enseguida. Recuperó el quiebre en el octavo juego, ajustó el resto, subió un punto la agresividad y, sobre todo, contuvo los nervios. Noskova, que hasta entonces había jugado con una frialdad admirable, empezó a sentir el peso de la oportunidad.

El 6-6 llevó el duelo a un super tie-break que olía a sentencia para una de las dos.

Sabalenka, dueña del desempate

En el desenlace, reapareció la Sabalenka que domina en los grandes escenarios. Volvió a mostrarse cómoda en el desempate, leyó mejor los turnos de saque de Noskova y castigó cada segundo servicio de la checa.

La presión, esta vez, cambió de lado. Noskova, tan firme durante todo el choque, ya no encontró la misma precisión. Sabalenka, en cambio, sí. Cerró el partido con un ace, puño al cielo, y un rugido que hizo temblar la Arthur Ashe.

Nada de trámite. Pura supervivencia.

Cifras de campeona, compañía de leyenda

Con esta victoria, Sabalenka suma 21 triunfos en sus últimos 22 partidos en el Grand Slam de final de temporada y mantiene vivo su objetivo de levantar un tercer título consecutivo en Flushing Meadows.

Su presencia en semifinales por sexta edición seguida la coloca en una compañía muy selecta: iguala la racha de Serena Williams entre 2011 y 2016, un periodo en el que la estadounidense conquistó tres de sus seis coronas en el US Open.

No es solo continuidad. Es dominio sostenido en uno de los escenarios más exigentes del tenis.

Lo que viene

El siguiente obstáculo saldrá de un duelo con acento local: la ganadora del choque entre Jessica Pegula, tercera cabeza de serie, y Emma Navarro, vigesimosexta preclasificada. Un cruce con aroma a noche grande y con la grada, probablemente, inclinada hacia el lado estadounidense.

Sabalenka llega tocada por el esfuerzo, pero reforzada por la forma en que sobrevivió a su examen más duro del torneo. Si este fue el partido en el que “pensó que todo había acabado” y aun así salió adelante, la pregunta es inevitable:

¿Quién se atreve ahora a apostar en su contra en Nueva York?