Aryna Sabalenka se convierte en embajadora de Moroccanoil antes del U.S. Open
En la semana en la que el tenis se adueña de Nueva York, Aryna Sabalenka demostró que también sabe dominar otro tipo de escenario. Lejos de la línea de fondo y de los saques a más de 190 km/h, la vigente campeona individual del U.S. Open se convirtió en protagonista de una velada de moda y belleza en Le Jardin Sur Madison, donde celebró su nombramiento como nueva embajadora de Moroccanoil.
La número uno del foco mediático llegó con un look tan contundente como su juego. Sabalenka apostó por un minivestido rosa de Magda Butrym, una elección que mezcló coqueteo y poder con la misma naturalidad con la que ella combina agresividad y control en la pista. La prenda, confeccionada en algodón y seda, jugaba con drapeados en la falda mini, mangas cortas y un cuello amplio y estructurado que enmarcaba la silueta de la bielorrusa.
No fue un simple atuendo de noche. Fue una declaración de intenciones.
La firma polaca Magda Butrym se ha convertido en un imán para las alfombras rojas. Nombres como Emily Blunt, Amanda Seyfried o Natalie Portman ya han recurrido a sus diseños para momentos clave. Sabalenka se suma ahora a esa lista, trasladando a la moda el mismo lenguaje que exhibe en los grandes escenarios del circuito: presencia, carácter y cero miedo a destacar.
La cita, con temática tenística y ambiente de previa de Grand Slam, sirvió para presentar oficialmente la alianza entre la cuatro veces campeona de Grand Slam y Moroccanoil. La marca de cuidado capilar incorpora así a una de las figuras más dominantes del circuito, alguien cuya agenda de viajes, entrenamientos y partidos pone a prueba tanto el físico como la imagen.
Sabalenka lo explicó con claridad durante el evento: como deportista, somete su pelo constantemente a peinados, trayectos interminables y cambios de clima, y por eso se toma muy en serio su salud capilar. Ahí encaja Moroccanoil, una firma que, según la propia jugadora, le aporta brillo y resistencia, y refuerza esa sensación de estar lista para lo que venga, ya sea una sesión de fotos o un tie-break decisivo.
El acuerdo con Moroccanoil no llega en solitario. Sabalenka vive un momento de expansión fuera de la pista. Desde enero de 2026 es también embajadora de Gucci, un movimiento que la ha situado de lleno en la órbita de las grandes casas de lujo. Su vínculo deportivo sigue ligado a Nike en la pista, pero lejos del cemento neoyorquino ya ha dejado ver piezas de Gucci que subrayan su nuevo estatus, como el bolso Paparazzo large top-handle, valorado en 3.650 dólares, que lució durante el Rome Open el pasado mayo.
El mapa es claro: Sabalenka ya no solo gana títulos. Construye marca.
Mientras tanto, el reloj del U.S. Open 2026 no se detiene. La fan week arrancó el 23 de agosto y el cuadro principal de individuales y dobles comienza este domingo. En primera ronda, la defensora del título se medirá a Camila Osorio, un estreno que marcará el inicio de su intento de lograr algo mayúsculo: un triplete consecutivo en Flushing Meadows.
La noche en Le Jardin Sur Madison funcionó casi como prólogo de ese desafío. Entre focos, fotógrafos y vestidos de alta gama, Sabalenka mostró una versión distinta de sí misma, pero con la misma esencia competitiva. Si en la pista intimida con su potencia, en el escaparate del lujo empieza a consolidarse como una figura que las grandes marcas quieren a su lado.
Queda por ver si, tras las luces de Nueva York y los flashes de Moroccanoil y Gucci, volverá a levantar el trofeo en el Arthur Ashe Stadium. De momento, ya ha dejado claro algo: también fuera de la pista, juega para ganar.






