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Aryna Sabalenka avanza sin problemas en el US Open

Nueva York se rindió rápido. Aryna Sabalenka, primera cabeza de serie, necesitó apenas un suspiro competitivo para instalarse en la tercera ronda del US Open, arrollando a la rusa Polina Iatcenko por un incontestable 6-1, 6-1 bajo las luces de Flushing Meadows.

La diferencia de jerarquía se vio desde el primer peloteo. Sabalenka, campeona de cuatro Grand Slams y dueña de las dos últimas coronas en Nueva York, soltó el brazo como si estuviera entrenando: ganadores a placer, ritmo demoledor, cero concesiones. Al otro lado de la red, Iatcenko, 22 años, número 160 del mundo y debutante en el cuadro principal de un grande, apenas encontraba tiempo para respirar.

En un abrir y cerrar de ojos, el marcador ya decía 5-0. Iatcenko logró al fin estrenar su casillero, pero el daño estaba hecho: Sabalenka había cedido solo cuatro puntos con su servicio en todo el primer set. Una muralla al saque, un martillo en cada resto.

El guion no cambió tras el descanso. La bielorrusa mantuvo la presión, aceleró cuando quiso y solo se permitió un pequeño borrón: una ruptura que regaló a Iatcenko su único juego del segundo parcial. La respuesta fue contundente. Tres juegos seguidos, sin mirar atrás, para cerrar el trámite con la frialdad de quien conoce de memoria la pista y el escenario.

Con esta victoria, Sabalenka encadena ya 15 triunfos consecutivos en Flushing Meadows. Un dominio que contrasta con los tropiezos recientes: derrotas dolorosas en Roland Garros y Wimbledon, sensaciones grises en los torneos de pista dura previos al US Open, dudas que habían abierto grietas en su temporada.

En Nueva York, sin embargo, la número uno vuelve a sonar a favorita. No solo por el resultado, sino por el tono. Sabalenka habló de una fortaleza mental renovada, de sentirse “mucho más fuerte” que a mitad de curso, y de un cuerpo que por fin responde al nivel que exige su tenis agresivo. Sobre todo, subrayó un cambio de enfoque: ha dejado de perseguir la perfección absoluta y se centra en exprimir lo que tiene cada día.

Esa versión, más pragmática pero igual de feroz, será la que se mida en tercera ronda a Kamilla Rakhhimova, número 92 del mundo, representante de Uzbekistán. Otra rival a la que, sobre el papel, debería superar. Pero en estas pistas Sabalenka ya no juega solo contra el cuadro: juega contra su propia racha, contra la presión de revalidar el título, contra la historia reciente de un torneo que, cada noche, parece pertenecerle un poco más.