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Un arranque histórico en Delhi: el cricket internacional y ‘Vande Mataram’

El ruido habitual de un T20I se detuvo unos segundos antes de que la pelota comenzara a rodar en el Arun Jaitley Stadium de Nueva Delhi. No fue por un retraso técnico ni por la entrada de una estrella al terreno de juego. Fue por algo mucho más simbólico.

Por primera vez en un partido internacional de críquet, el himno nacional y la canción nacional de la India sonaron uno tras otro antes del inicio del encuentro. “Vande Mataram” abrió la ceremonia; “Jana Gana Mana” la cerró. Las dos selecciones, India y Afganistán, formadas en línea, escuchando un momento que ya se sale de la estadística pura del juego.

“Vande Mataram” entra en escena

La escena no fue casual. Llegó tras una notificación del Ministerio del Interior, emitida a comienzos de año, que fijó el protocolo oficial para la interpretación de la canción nacional. El documento, fechado el 28 de enero, establece que deben cantarse seis estrofas de “Vande Mataram” en los actos oficiales, un formato que se extiende durante aproximadamente 3 minutos y 10 segundos.

El Ministerio detalló en qué tipos de eventos debía interpretarse la canción junto al himno nacional. Los actos deportivos no figuraban en esa lista. Aun así, en Nueva Delhi se decidió ir un paso más allá y unir ambos símbolos en un escenario global como un T20I internacional.

No era, sin embargo, la primera vez que ambos sonaban de forma íntegra y consecutiva. Ese precedente se remonta al 15 de agosto de 2026, cuando “Vande Mataram” y “Jana Gana Mana” se interpretaron juntos tras el discurso del Día de la Independencia del primer ministro Narendra Modi. Lo de este domingo, en cambio, fue otro tipo de escaparate: el de un deporte seguido por millones, dentro y fuera del país.

India, visitante en casa y con Bumrah de vuelta

Tras el momento solemne, el juego reclamó su lugar. Llegó el sorteo. Shreyas Iyer ganó la moneda y no dudó: India decidió empezar con la bola en mano.

El contexto tenía matices curiosos. Sobre el papel, India figura como equipo visitante en esta serie de tres T20I, mientras Afganistán es el conjunto local, pese a que todos los partidos se disputan en Delhi. Un detalle administrativo que no cambia la atmósfera: la grada, el ruido y el color eran inequívocamente indios.

La otra gran noticia estaba en la hoja de alineaciones. Jasprit Bumrah regresaba al once para disputar su primer T20I desde la IPL 2026. Un retorno esperado, el de un lanzador capaz de cambiar partidos con un solo over. Iyer lo subrayó sin rodeos en la presentación: “Sabemos que Bumrah es un ganador de partidos”.

El capitán indio explicó la decisión de lanzar primero con la naturalidad de quien conoce el terreno: en Delhi, dijo, el campo suele invitar a empezar con la bola. También apuntó a las sensaciones positivas que dejó la serie en Zimbabue, un banco de pruebas que India pretende transformar ahora en continuidad y resultados ante Afganistán.

Las ausencias que también pesan

La alineación india dejó una víctima ilustre: Vaibhav Sooryavanshi. El joven, que había impresionado en la serie T20I en Zimbabue, se quedó fuera del once inicial. En su lugar entró Sanju Samson, que además asumió el rol de wicketkeeper.

Iyer fue claro al enumerar los sacrificios en el equipo: “Vaibhav no está jugando, Washington no está jugando, y dos más”. Sin dramatismos, pero con un mensaje evidente: en un grupo tan amplio, cada partido deja fuera a jugadores en forma. La competencia interna es feroz, incluso después de una gira positiva.

El once indio quedó conformado por Sanju Samson (w), Abhishek Sharma, Ishan Kishan, Shreyas Iyer (c), Tilak Varma, Nitish Kumar Reddy, Shivam Dube, Axar Patel, Arshdeep Singh, Jasprit Bumrah y Varun Chakaravarthy.

Enfrente, Afganistán respondió con Ibrahim Zadran (c), Rahmanullah Gurbaz (w), Sediqullah Atal, Darwish Rasooli, Azmatullah Omarzai, Gulbadin Naib, Mohammad Nabi, Rashid Khan, Mujeeb Ur Rahman, Noor Ahmad y Fazalhaq Farooqi. Un bloque reconocible, con el peso específico de sus estrellas de siempre.

Un T20I con algo más que 40 overs

La serie entre India y Afganistán arranca, en teoría, como cualquier otra: tres partidos, un formato explosivo, margen corto para errores. Sin embargo, el primer choque en Delhi dejó claro que este críquet se juega con una capa más de significado.

El regreso de Bumrah, el rol de Iyer como líder, la competencia feroz por un sitio en el XI y, sobre todo, la irrupción de “Vande Mataram” en la ceremonia previa dibujan un escenario distinto. El deporte, una vez más, se convierte en escaparate de símbolos, decisiones políticas y gestos de identidad nacional.

La pelota ya está en juego. La pregunta, ahora, es qué quedará más grabado cuando termine la serie: el marcador final o la imagen de dos equipos en fila, escuchando cómo un estadio entero se detiene para cantar.