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Antonelli se lleva el Gran Premio de España: el impacto del VSC en Norris

Kimi Antonelli salió de Madrid con algo más que un trofeo. El italiano de Mercedes se llevó un Gran Premio de España marcado por la mala fortuna de Lando Norris con un Virtual Safety Car que cambió la carrera en un suspiro… y quizá también el pulso del campeonato.

Una salida al límite y un líder en control

Norris había hecho lo más difícil. Pole, reacción perfecta y una defensa feroz en la primera frenada. Antonelli se lanzó por dentro, apuró la chicane de las curvas 1 y 2, se saltó los límites de pista, tomó el liderato… y tuvo que devolverlo. Lo repitió en las curvas 5 y 6: otra vez por delante, otra vez obligado a ceder.

Superado ese arranque de filo, el piloto de McLaren empezó a imponer ritmo. Vuelta a vuelta, el margen crecía. Cinco coma seis segundos en diez giros. Seis coma dos cuando el Aston Martin de Lance Stroll dijo basta en la curva 20 con un fallo de frenos.

El Madring, nuevo escenario del calendario, no regalaba adelantamientos. Norris lo sabía. Su plan era sencillo: escaparse y controlar. Lo estaba ejecutando a la perfección.

El instante que lo cambió todo

Entonces apareció el Virtual Safety Car. Y con él, el giro cruel.

Cuando dirección de carrera activó el VSC en la vuelta 15, Norris ya había pasado la entrada del pit lane. Sin margen para reaccionar, quedó atrapado a velocidad reducida en todo el trazado. Detrás, Antonelli y Max Verstappen sí alcanzaron a lanzarse a boxes bajo el régimen de VSC, ahorrando esos segundos de oro que decide una victoria.

En el siguiente giro, Norris ya no tenía red. El VSC se desactivó un par de curvas antes de que llegara a la entrada del pit lane. Su parada, de repente, costaba unos diez segundos más que la de sus rivales directos.

Y aún faltaba el golpe final.

Los mecánicos de McLaren pelearon con las dos ruedas del lado derecho. El cambio se atascó. Siete segundos de parada en lugar de los dos habituales. Demasiado tiempo. Norris salió a pista hundido hasta la quinta posición, a 6,3 segundos de George Russell. Sus opciones de victoria se habían evaporado en una vuelta y un pit stop.

Antonelli, implacable con el regalo

Al frente, el tablero se recolocó a favor de Antonelli. Charles Leclerc, que había arrancado con neumáticos duros mientras Antonelli y Norris lo hacían con medios y Verstappen con blandos, decidió no parar con el VSC. Ferrari apostó fuerte: dejarlo en pista, liderar y estirar el stint al máximo, soñando con un segundo coche de seguridad que nunca llegó.

Leclerc mandaba, Antonelli respiraba a su estela, manejando gomas, midiendo ritmo, dejando que la carrera viniera hacia él. El monegasco aguantó hasta la vuelta 48, a nueve del final, cuando ya no quedaba otra que detenerse. Salió cuarto, por detrás de Antonelli, Verstappen y un Norris que había remontado parte del desastre inicial.

Con aire limpio y la estrategia resuelta, Antonelli no falló. Controló la distancia, protegió sus neumáticos y cerró su octava victoria en 14 carreras esta temporada. Un registro demoledor que aprieta todavía más el lazo del título alrededor del campeonato.

Norris contra el muro invisible del Madring

Por detrás, la historia se volvió persecución. Norris se lanzó a por Verstappen en las últimas vueltas. Ritmo tenía. Coche también. Lo que no tenía era un circuito que ayudara.

El Madring, en su estreno, confirmó lo que muchos temían: adelantar roza lo imposible. El McLaren se pegó al Red Bull del neerlandés en los giros finales, vuelta tras vuelta, sin encontrar un hueco real.

La ocasión más clara llegó a dos vueltas del final. Verstappen se vio entorpecido por doblados, cometió un error en la curva 5 y abrió una puerta diminuta. Norris se abalanzó, presionó, olió el podio mejorado… pero Verstappen se mantuvo firme.

En esa misma secuencia, el neerlandés se saltó una chicane en plena defensa. Norris reclamó por radio que debía devolver la posición. Los comisarios revisaron el incidente, pero no vieron motivo para sanción. No hubo intercambio de posiciones. No hubo premio para la persecución del británico. Tercero en meta, con la amarga sensación de haber perdido una carrera que tenía en sus manos.

Título encarrilado y dudas en Ferrari y Mercedes

Mientras tanto, el campeonato tomó forma casi definitiva. Antonelli, con este triunfo, se dispara 81 puntos por delante de su compañero George Russell, quinto en una carrera enredada por una estrategia confusa. Más atrás, a 101 puntos, aparece Lewis Hamilton, que ni siquiera vio la bandera a cuadros: el Ferrari del británico se quedó fuera temprano por un fallo de frenos.

La imagen es contundente. Ocho victorias en 14 grandes premios, un margen abrumador sobre sus rivales directos y una capacidad fría para castigar cualquier resquicio que le ofrezca la carrera. Esta vez fue un Virtual Safety Car maldito para Norris. Antonelli no tuvo piedad.

El Madring se marcha dejando una pregunta flotando sobre el paddock: si ni la pole ni un ritmo dominante bastan para frenar a este Antonelli, ¿quién va a detener su marcha hacia el título?