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Antonelli brilla en el debut del Madring mientras Lawson se destaca en el top 10

El nuevo Madring se presentó como una trampa para novatos. Muros cerca, curvas ciegas, frenadas brutales y un asfalto que castigaba cualquier duda. El primer día, sin embargo, dejó algo claro: Kimi Antonelli se siente como en casa en el caos.

El italiano, líder del campeonato tras su remontada épica en Monza, marcó el mejor tiempo en la segunda sesión de libres y confirmó que llega a Madrid con el pulso firme. El circuito híbrido —mitad urbano, mitad permanente— apenas concedió respiro, pero Antonelli lo domó con una mezcla de precisión y agresividad que muy pocos encontraron.

“Es un circuito muy guay para pilotar. Es un reto real para nosotros, con muchas curvas rápidas y los muros muy cerca. Tienes que ser muy preciso con las trazadas y muy bueno en la frenada”, explicó. Lo parecía. Su coche flotaba donde otros se peleaban con el volante.

Un Madring sin perdón

El trazado de 5,4 kilómetros no tardó en mostrar los dientes. Altos apoyos laterales, cambios de rasante, zonas de alta velocidad y ese tipo de curvas largas que destrozan neumáticos y confianza. Varios pilotos se salieron de pista, algunos rozaron los muros y casi todos sufrieron con los límites del circuito. El tráfico, en un diseño con pocas oportunidades claras de adelantamiento, se convirtió en otro enemigo.

El primer gran susto llegó desde las categorías soporte. En F2, Tasanapol Inthraphuvasak se fue contra las barreras y su coche acabó envuelto en llamas. Un aviso temprano de lo que puede pasar si alguien se pasa de ambicioso en Madrid.

Más tarde, Arvid Lindblad provocó la primera bandera roja del fin de semana al perder el control de su Racing Bulls y golpear las protecciones. Aun así, el británico firmó un notable cuarto mejor tiempo en la segunda sesión, por delante de nombres pesados de la parrilla.

Antonelli, Russell y el enigma del neumático

El día comenzó con George Russell al frente en la primera sesión, seguido muy de cerca por Antonelli. El italiano respondió por la tarde: primero él, luego Charles Leclerc y Lewis Hamilton, ambos a apenas una décima. Lindblad se coló cuarto, con Russell y Max Verstappen a continuación.

Más allá de la tabla de tiempos, el gran tema en el paddock fue el neumático. El agarre sorprendió a muchos, pero meter las gomas en la ventana correcta de funcionamiento resultó una tortura. Y cuando lo conseguían, la degradación se disparaba.

“Hay una gran incógnita con la degradación de neumáticos”, avisó Russell. “Con la degradación que hemos tenido, pensamos que una carrera a seis paradas habría sido probablemente la forma más rápida. No creo que nadie vaya a hacer seis paradas el domingo y seguro que la degradación será mejor, pero con esa curva larga, destrozas los neumáticos. Va a ser un reto de verdad para todos”.

Con un trazado que ofrece pocas zonas claras de adelantamiento, la conclusión se impone sola: la clasificación será oro puro.

“Adelantar va a ser un reto real”, admitió Antonelli. “Eso hace que nuestra vuelta única mañana por la mañana sea todavía más importante. Nos centraremos en eso esta noche, pero sin olvidar tener un buen coche para el domingo”.

Lawson, sólido en la sombra de Red Bull

Mientras los focos se centraban en Antonelli, Russell y la adaptación general al Madring, Liam Lawson completó un día tan discreto como sólido. El neozelandés terminó ambas sesiones en décima posición, sin errores y sin daños en un circuito que no perdona.

En cada tanda se quedó a unas ocho décimas de Verstappen, una referencia más que válida en un escenario completamente nuevo. Para un piloto que sigue peleando por consolidar su sitio en la estructura de Red Bull, no es un mal escaparate.

“En un circuito como este, quieres tener todo el tiempo en pista posible”, explicó Lawson, subrayando la importancia de rodar y rodar en un trazado que nadie conoce de memoria. “Cuando vas a pistas como Monza y otros sitios donde hemos estado muchas veces, son circuitos bastante simples y no es tan importante. Puedes dedicar más tiempo a tandas largas o a cambios de puesta a punto”.

El matiz es que, esta vez, ni siquiera fue el más rápido dentro de la propia órbita Racing Bulls. Lindblad le superó en ambas sesiones pese al accidente, un dato que no pasará desapercibido dentro del garaje.

El debate Verstappen y los coches “adormecidos”

En paralelo al estreno del Madring, resonaron todavía las palabras de Verstappen sobre la naturaleza de los monoplazas con la nueva normativa. El neerlandés puso el foco en la cercanía de rendimiento entre Red Bull y Racing Bulls y en cómo los coches, a su juicio, limitan la influencia del piloto.

“Sin faltar al respeto. Y espero que nadie se agarre a esto. Pero mirad a Yuki. Se sube al coche, nunca lo había pilotado antes. Inmediatamente competitivo”, señaló. “Liam salta de Racing Bulls a Red Bull, inmediatamente competitivo. Es porque estos coches están adormecidos respecto a las sensaciones del piloto. Por supuesto, todavía tienes que hacer una buena vuelta y comprometerte. Los más rápidos siempre saldrán arriba. Pero está muy, muy limitado”.

Las actuaciones intercambiables de pilotos dentro de la estructura Red Bull en Madrid no hicieron más que alimentar ese debate. Lawson competitivo al instante, Lindblad rápido pese al golpe, Yuki Tsunoda ya mencionado por Verstappen. El talento sigue marcando diferencias, pero el margen parece cada vez más estrecho.

España mira, pero no manda

El regreso del Gran Premio de España a Madrid, 45 años después, llega con las gradas llenas: 350.000 aficionados previstos durante los tres días y entradas agotadas. El ambiente promete ser eléctrico. El problema, para el público local, está en la pista.

Ni Fernando Alonso ni Carlos Sainz parecen en posición de pelear por algo grande este fin de semana. El Aston Martin del asturiano arrastró problemas de embrague que le dejaron sin parte de la segunda sesión. Terminó 15º en la primera tanda y 17º en la segunda. Sainz, con el Williams, se movió en cifras casi calcadas: 17º en la primera, 16º en la segunda. Demasiado lejos del grupo de cabeza.

El Madring se estrena, por tanto, con alma italiana al frente, dudas británicas sobre la degradación, un neozelandés aprovechando cada vuelta y una afición española que, salvo milagro, tendrá que buscar emoción lejos del podio.

Queda la clasificación. En un circuito que castiga el más mínimo error y ofrece tan pocas ventanas para adelantar, una sola vuelta puede decidir un fin de semana entero. ¿Quién se atreverá a no levantar el pie en Madrid?