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Anderlecht busca a Santi Garcia tras la salida de Saliba

La marcha de Nathan Saliba a Villarreal dejó un hueco incómodo en el centro del campo de Anderlecht. No solo se fue un titular, se fue un pilar del proyecto. El club belga se ha movido rápido: el nuevo objetivo se llama Santi Garcia y juega en el Gil Vicente portugués.

No es una operación sencilla. El conjunto de Barcelos llevaba tiempo soñando con un traspaso histórico y tasó al centrocampista por encima de los 10 millones de euros. Ahora, según la información de HLN, la postura se ha suavizado: Gil Vicente está dispuesto a escuchar ofertas algo inferiores, pero sin renunciar a una cifra que convierta a Garcia en la venta más cara de la historia del club. Ese es el listón.

Detrás de ese precio hay una trayectoria que ha ido al alza a base de constancia. Formado en España, Garcia se fogueó en la estructura de Getafe. Solo llegó a disputar un partido oficial con el primer equipo, un detalle que no refleja su evolución posterior, pero sí explica por qué decidió cambiar de aires. En 2024 dejó el fútbol español y se marchó libre a Gil Vicente. Ahí empezó otra etapa.

En Portugal encontró lo que le faltaba: minutos, responsabilidad y continuidad. En su primera temporada jugó 30 partidos, con cuatro goles y dos asistencias. Números sólidos para un recién llegado, suficientes para ganarse un sitio fijo en el once. La siguiente campaña ya no fue solo consolidación; fue explosión. Con 24 años, Garcia firmó su verdadero curso de irrupción: seis goles y tres asistencias en 34 encuentros, confirmando que no es únicamente un mediocentro de trabajo, sino un futbolista con impacto directo en el marcador.

Ese perfil encaja con lo que Anderlecht necesita tras la salida de Saliba: un centrocampista en plenitud física, con recorrido, llegada al área y margen de crecimiento. El club belga sabe que no es el único que ha tomado nota de su rendimiento en la Primeira Liga, pero también sabe que el momento de atacar la operación es ahora, cuando Gil Vicente está dispuesto a negociar.

La pregunta ya no es si Santi Garcia está preparado para dar el salto a un escenario más exigente. La cuestión es si Anderlecht se atreverá a pagar el precio que exige un jugador que, en Portugal, ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una pieza de mercado codiciada.