Alfie Hewett conquista su quinto US Open y frena a Tokito Oda
Alfie Hewett no solo ganó un título. Recuperó una versión de sí mismo que llevaba semanas persiguiendo.
En la pista de Nueva York, el británico de 28 años firmó una actuación feroz para derrotar al número uno del mundo, Tokito Oda, por 6-0 y 7-6 (7-5) y alzar su quinto título del US Open en individuales en silla de ruedas. Un triunfo que, además, evita que el japonés complete el Grand Slam de calendario en 2026.
Venía herido. Y se notó.
De la humillación a la revancha
Hace apenas unas semanas, en Wimbledon, Oda le pasó por encima: 6-1 y 6-1, solo dos juegos ganados por Hewett en una final que dolió más allá del marcador. Antes, el japonés ya se había impuesto en Roland Garros y en el Abierto de Australia en enero. Seis títulos de Grand Slam consecutivos en individuales, una racha imponente que le colocaba a un paso de la temporada perfecta.
Hewett confesó que aquella derrota en Londres le obligó a “mirarse al espejo”. Sintió que había traicionado su propia esencia competitiva. Él, que se define por ser “valiente, intrépido y corajudo” en los grandes momentos, se vio “callado, tímido, una cáscara” de sí mismo en la hierba del All England Club.
Seis semanas rumiando ese partido. Seis semanas “mordiéndose la lengua” y esperando la oportunidad de demostrar que seguía siendo ese jugador que intimida cuando el partido se aprieta. La cita era el US Open. El rival, el mismo. El escenario perfecto para ajustar cuentas.
Un primer set “poseído”
La final arrancó con aviso: Oda dispuso de una bola de break en el primer juego. Hewett la salvó. Y, desde ahí, cambió el tono del encuentro.
El británico describió ese primer parcial como una actuación “poseída”. No exagera. A partir de ese punto de inflexión, dominó todos los intercambios, impuso el ritmo y desarmó al japonés con agresividad y precisión. El 6-0 no fue casualidad ni un simple desajuste del número uno: fue un asedio.
El cierre del set lo simboliza todo: un resto ganador de revés, perfecto, cruzado, que dejó a Oda sin respuesta. Un golpe que parecía decir: aquí estoy otra vez.
El campeón vuelve a ser él mismo
La segunda manga ya fue otra historia. Oda reaccionó, elevó su nivel y, por primera vez en el partido, tomó el control del marcador. Llegó a ponerse con doble break de ventaja y dispuso de tres bolas de set para igualar el duelo.
Ahí apareció el Hewett que había echado de menos en Wimbledon.
Lejos de encogerse, el británico se aferró al partido, recuperó los quiebres y llevó el set a un desempate cargado de tensión. En el tie-break, jugó con la determinación que tantas veces le ha definido en los grandes escenarios. Cerró el 7-6 (7-5) y, con él, su undécimo título de Grand Slam en individuales.
Este US Open tiene doble valor para Hewett: llega acompañado del título de dobles que conquistó el viernes junto a su compatriota Gordon Reid. Nueva York se convierte, otra vez, en territorio amigo.
El sueño roto de Oda
Para Tokito Oda, la noche terminó con un vacío difícil de disimular. Había ganado los tres grandes anteriores del año y encadenaba seis títulos de Grand Slam en individuales. Tenía delante la última pieza del puzle: el US Open para completar el Grand Slam de calendario.
Lo dijo en la pista, aún con el eco de la derrota: este torneo era “la última parte” de ese objetivo. El golpe es duro, pero el propio japonés reconoció que “Alfie lo mereció hoy”.
Se va sin el pleno soñado, pero sigue siendo la referencia dominante del circuito. Y, sobre todo, sabe ya que el hombre que tenía enfrente no está dispuesto a resignarse al papel de actor secundario.
Hewett, con su quinto US Open y un mensaje claro de carácter, reabre la rivalidad. La temporada no se cierra con una coronación histórica, sino con una pregunta incómoda para todos los demás: ¿quién se atreve ahora a discutir el trono a estos dos?






