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Alex Michelsen y su sorprendente camino en el US Open

Si alguien apostó por Alex Michelsen en cuartos de final del US Open antes de que se golpeara la primera pelota, hoy está sonriendo. Y mucho.

El estadounidense de 22 años, sin cabeza de serie y sin el ruido mediático de otras promesas, ha atravesado la primera semana en Nueva York como si llevara años instalado en la élite: cuatro victorias, cero sets perdidos, una sensación constante de control. Ahora, eso sí, llega la parte dura de verdad.

Su siguiente obstáculo es un compatriota que sí conoce bien el foco y la presión: Frances Tiafoe, cabeza de serie número 11. Y ahí aparece el único dato que frena un poco la euforia: Michelsen ha perdido los dos duelos previos entre ambos. Nada nuevo para un jugador que se ha acostumbrado a ir a contracorriente.

Un juego afilado y sin concesiones

Michelsen no engaña con su propuesta. Dos manos en el revés, un servicio que por momentos es sencillamente intocable y una agresividad constante en los primeros golpes tras el saque. Si la devolución vuelve, suele pagarlo el rival.

En este US Open, esa fórmula está funcionando con una precisión casi quirúrgica. Ante Tomas Martin Etcheverry, cabeza de serie número 27, firmó 44 golpes ganadores en cuarta ronda, un número que explica mejor que cualquier adjetivo el nivel de confianza con el que está compitiendo.

No se trata solo de potencia. Su servicio abre la pista, su revés le da estabilidad en los intercambios y su toma de decisiones ha sido sorprendentemente madura para alguien que disputa apenas su segundo gran recorrido en un Grand Slam. Hasta ahora, nadie ha logrado llevarle al límite en un quinto set. Ni siquiera a un cuarto.

Del instituto a la élite… sin pasar por la universidad

Michelsen nació en Aliso Viejo, California, y se formó académicamente en Laurel Springs School. Su plan, sobre el papel, era el camino clásico del tenis estadounidense: carta de intención firmada con el programa masculino de la Universidad de Georgia, donde llegaba como el jugador nacido en Estados Unidos mejor clasificado de la promoción de 2023.

Ese guion duró poco.

En 2023 decidió saltarse la etapa universitaria y hacerse profesional de inmediato. No fue un salto al vacío. Como júnior ya había dejado huella: campeón de dobles en Wimbledon 2022 en la categoría de chicos y finalista de dobles en el Abierto de Australia del mismo año. Ese mismo 2022 debutó en un Grand Slam en dobles en el US Open, aunque se despidió en primera ronda.

Un año después, en 2023, recibió una invitación para el cuadro principal del US Open y se estrenó en un Grand Slam en individuales. Hasta este torneo, su techo en grandes había sido un cuarto de final alcanzado en el Abierto de Australia 2025. Nueva York ya ha elevado ese listón.

Ascenso en el ránking y premio en la cuenta bancaria

Michelsen llega a estos cuartos de final como número 46 del ranking ATP. Si da un paso más y se mete en semifinales, romperá una barrera simbólica y deportiva: entrará en el top 30 por primera vez en su carrera, con la mejor clasificación de su vida.

El impacto no es solo deportivo. Hasta ahora, en 2026, había acumulado poco más de un millón de dólares en premios. Su presencia en cuartos de final en Flushing Meadows ya le garantiza 780.000 dólares adicionales. Un salto económico que acompaña a su explosión competitiva.

El camino hasta Tiafoe

Su hoja de ruta en este US Open cuenta la historia de un jugador que no ha dado margen a la duda:

  • Primera ronda: victoria ante Federico Cina por 6-4, 6-1, 6-0. Un inicio autoritario, casi de calentamiento de lujo.
  • Segunda ronda: triunfo frente al cabeza de serie número 16, Brandon Nakashima, por 6-3, 6-4, 6-4. Primer examen serio, resuelto con frialdad.
  • Tercera ronda: 7-6 (7-5), 6-4, 6-3 contra Daniel Merida. Partido más cerrado, desempate en el primer set, pero sin ceder terreno.
  • Cuarta ronda: 7-6 (8-6), 6-4, 6-4 ante el número 27, Tomas Martin Etcheverry, en el duelo que consolidó su candidatura a revelación del torneo.

Ningún quinto set. Ni siquiera un cuarto. Un patrón claro: Michelsen ha sabido acelerar en los momentos clave, especialmente en los desempates.

Tiafoe, el siguiente muro

El martes 8 de septiembre, Michelsen se medirá a Frances Tiafoe por un lugar en semifinales. Un choque con aroma de relevo generacional, aunque los antecedentes no le favorezcan.

Tiafoe ya sabe lo que es jugar grandes partidos en este escenario. Michelsen, en cambio, está descubriendo ahora el vértigo de la segunda semana de un Grand Slam. Pero llega lanzado, con un juego en pleno crecimiento y la sensación de que cada partido le hace más peligroso.

Ya ha roto los pronósticos una vez en este US Open. La cuestión es sencilla y, a la vez, enorme: ¿se detendrá aquí su irrupción o está a punto de instalarse definitivamente entre los nombres que mandan en el circuito?