Al-Ahli se enfrenta a Sundowns en la Intercontinental Cup
Al-Ahli entra en la Intercontinental Cup sin margen para el error. El duelo ante los sudafricanos de Sundowns no es solo un partido más: es una prueba de carácter para un equipo saudí que necesita sostener su aventura continental y, de paso, encontrar un nuevo impulso competitivo.
Marino Pusic lo sabe. El técnico no se guarda a sus figuras, pero tampoco repite libreto. Quiere jerarquía, sí, pero también piernas frescas y matices tácticos para contener a un rival que vive de la velocidad, de las transiciones y de cualquier espacio que se le conceda. El equilibrio, más que un concepto, se convierte en la obsesión del plan.
Bahoya, estreno exigente
La novedad más llamativa aparece en el lateral derecho. Saeed Bahoya, recién llegado, salta directamente al once inicial en un estreno nada amable: su primera titularidad llega frente a un Sundowns que castiga cualquier desajuste por fuera. No hay red de seguridad. Debe responder desde ya.
Por delante y por dentro, Ibrahim Diaby se instala en el corazón del mediocampo junto a Valentine Atangana. Pusic deposita en esa pareja buena parte del destino del partido. De ellos depende que Al-Ahli no se rompa, que el equipo pueda sostener el golpe cuando Sundowns acelere y, al mismo tiempo, que tenga salida limpia para lanzar sus propios ataques.
El reto es doble: frenar la transición rival y, sin renunciar a la intensidad, conservar la calma suficiente para construir. Si el mediocampo se parte, Sundowns encontrará autopistas. Si se mantiene compacto, Al-Ahli tendrá dónde agarrarse.
Un 4-2-3-1 con colmillo
El dibujo previsto es claro: 4-2-3-1, con una base sólida y mucha movilidad de tres cuartos hacia adelante.
- Portería: Edouard Mendy.
- Defensa: Zakaria Hawsawi, Roger Ibanez, Merih Demiral, Saeed Bahoya.
- Mediocampo: Valentine Atangana, Ibrahim Diaby.
- Línea de tres ofensiva: Francisco Trincao, Galeno, Eduard Spertsyan.
- Delantero centro: Ivan Toney.
Sobre el papel, es un equipo que puede defender bajo y salir rápido, pero también instalarse en campo contrario cuando el contexto lo permita. Trincao, Galeno y Spertsyan tienen libertad para flotar entre líneas, cambiar de carril, atacar intervalos y arrastrar marcas para abrirle caminos a Ivan Toney.
El punta inglés será la referencia fija, el faro en el área. A su alrededor, los tres mediapuntas deben cazar los espacios que deje la zaga de Sundowns, ya sea entre centrales y laterales o a la espalda de los mediocentros. Si logran recibir de cara, el partido se inclinará.
El filo del partido: laterales y mediocentros
Todo se reduce a una palabra que en este cruce lo explica casi todo: balance. Sundowns vive de la velocidad y del olfato para detectar huecos. Cada subida de Hawsawi o Bahoya tendrá un precio si no hay coberturas. Cada mala lectura de Atangana o Diaby puede convertirse en una carrera a campo abierto hacia la portería de Mendy.
Por eso, la coordinación entre los laterales y el doble pivote será decisiva. Cuando Al-Ahli ataque, uno de los laterales deberá medir mucho sus proyecciones y los mediocentros tendrán que cerrar por dentro, listos para cortar la contra. Cuando toque replegar, la línea de cuatro atrás y el dúo del centro del campo deberán moverse como un bloque, sin fisuras.
Pusic apuesta por un once que mezcla jerarquía, piernas jóvenes y talento ofensivo. Ahora la pregunta es si esa búsqueda de equilibrio bastará para contener el vértigo de Sundowns y, al mismo tiempo, lanzar a Al-Ahli hacia la versión competitiva que necesita para seguir vivo en el torneo.






