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Un Abierto de EE. UU. histórico: Shelton y Tiafoe en la final

El tenis masculino estadounidense, tantas veces acusado de vivir de la nostalgia, acaba de encontrar su nueva escena grande en Flushing Meadows. No es un simple repunte: es una sacudida. Ben Shelton y Frances Tiafoe han convertido este Abierto de EE. UU. en un punto de inflexión. Entre ambos han firmado dos maratones de cinco sets, han derribado a un campeón defensor y han asegurado algo que el público local llevaba años esperando: un estadounidense en la final del domingo en el USTA Billie Jean King National Tennis Center.

Y no solo eso. El ganador de la semifinal del viernes será también protagonista de un momento histórico para el deporte del país.

Tiafoe sobrevive a un infierno de casi cinco horas

La noche del martes en Nueva York se convirtió en una prueba de resistencia. Frances Tiafoe, sembrado número 11, parecía hundido ante su compatriota Alex Michelsen. Dos sets abajo, sin ritmo, sin respuestas claras. El marcador lo retrataba todo: 5-7, 3-6.

Entonces cambió el tono del partido.

Tiafoe se agarró al encuentro, ajustó su juego y empezó a mandar en los intercambios largos. Se llevó el tercer set 7-5, encendiendo a la grada. El cuarto, 6-3, confirmó la remontada anímica. El quinto se convirtió en una batalla nerviosa, punto a punto, hasta desembocar en un desempate final que ya olía a drama.

En el tiebreak, Tiafoe impuso jerarquía y temple: 7-6 (10-6) tras casi cinco horas en pista. Victoria a pulso, de carácter, que lo colocó en semifinales y dejó un mensaje claro: no piensa ser actor secundario en su propio Grand Slam.

Shelton derriba al campeón… a las 3:30 de la madrugada

Si el partido de Tiafoe fue largo, lo de Ben Shelton fue directamente histórico. El sembrado número 8 se midió al defensor del título, Carlos Alcaraz, en un duelo que prometía alta intensidad y terminó rompiendo el reloj del torneo.

Alcaraz pegó primero en un primer set de altísimo nivel, decidido en el desempate: 7-6(5). Shelton no se encogió. Respondió con un segundo set demoledor, 6-1, y mantuvo la agresividad en el tercero para adelantarse 6-3. El campeón estaba contra las cuerdas.

El español reaccionó con furia en el cuarto, 6-1, y empujó el encuentro a un quinto set que se jugó con la tensión de una final. El silencio entre puntos, los suspiros del público, la sensación de que cualquier error costaba el torneo. De nuevo, tiebreak. De nuevo, drama.

Shelton se jugó cada golpe como si fuera el último y acabó firmando una de las victorias más grandes de su carrera: 7-6(10-7) en el quinto. El reloj marcaba las 3:30 de la madrugada del miércoles, el final más tardío en la historia del Abierto de EE. UU. La noche ya pertenecía a él.

Un cruce con historia: algo más que una semifinal

El viernes, Shelton (cabeza de serie número 8) y Tiafoe (número 11) se mirarán a los ojos con algo más que una plaza en la final en juego. El ganador será el primer hombre negro estadounidense en disputar una final del Abierto de EE. UU. desde Arthur Ashe en 1972 y el primer hombre negro estadounidense en alcanzar cualquier final de Grand Slam desde 1996, según datos de ESPN.

La dimensión simbólica es enorme. El eco histórico, inevitable. Pero el duelo también habla del presente: dos estilos diferentes, dos personalidades fuertes, dos jugadores que han devuelto electricidad al tenis masculino de su país.

La última vez que un estadounidense jugó la final en Nueva York fue Taylor Fritz en 2024. Para encontrar al último campeón local hay que retroceder hasta 2003, cuando Andy Roddick levantó el trofeo. Demasiado tiempo para un país que se acostumbró a dominar la escena.

Gauff y Pegula mantienen vivo el sueño en el cuadro femenino

El impulso estadounidense no se queda en el cuadro masculino. En la competición femenina, dos jugadoras locales siguen en la pelea por el título y alimentan el ambiente de fiesta en Flushing Meadows.

Coco Gauff, campeona en 2023 y última estadounidense en ganar el título individual, tiene cita en cuartos de final este miércoles ante la rusa Mirra Andreeva. Cada vez que pisa la pista central, el estadio se transforma: es la figura que arrastra a la nueva generación y la referencia inmediata del tenis femenino del país.

Jessica Pegula ya ha dado un paso más. Se metió en semifinales el martes por la noche tras superar en tres sets a otra estadounidense, Emma Navarro, en un duelo que mezcló tensión y precisión al saque. Su premio: un choque de máximo nivel ante la número 1 del mundo y defensora del título, Aryna Sabalenka, el jueves.

Con Gauff y Pegula todavía en carrera, el público local se permite soñar con un doble golpe: presencia estadounidense en las finales masculina y femenina.

Un fin de semana que puede cambiar una era

Las finales individuales del Abierto de EE. UU. se disputarán el sábado 12 de septiembre (cuadro femenino) y el domingo 13 (cuadro masculino). Fechas marcadas en rojo para un país que lleva años preguntándose cuándo volvería a ver a sus grandes protagonistas dominar en casa.

Ahora la respuesta está a dos partidos de distancia para Shelton y Tiafoe. A dos pasos también para Gauff y Pegula.

El escenario está montado en Flushing Meadows. La historia, esta vez, no mira hacia atrás. Mira directamente a la pista central y a un grupo de estadounidenses que han decidido que el futuro empiece aquí. Y empiece ya.