Abhishek Sharma incendia Delhi con el siglo más rápido en T20I
En el Arun Jaitley Stadium de Delhi, una noche pensada para un trámite se convirtió en una exhibición descomunal. Afganistán ganó el sorteo, eligió perseguir y, sin saberlo, encendió la mecha. Lo que vino después fue una avalancha.
Abhishek Sharma, 22 años y una tranquilidad casi insolente, firmó un siglo de 30 bolas, el más rápido de la historia por un bateador de una nación Full Member en T20I. Nueve cuatros. Once seis. Y una grada que pasó de la expectación al asombro en cuestión de minutos.
India, que ya tenía la serie en el bolsillo con un 2-0, salió a batear como si todavía estuviera todo en juego. Y durante nueve overs largos, Afganistán apenas pudo respirar.
Un inicio cauteloso antes de la tormenta
El partido arrancó con un engañoso 5/0 en el primer over de Fazalhaq Farooqi. Sanju Samson tanteó, Abhishek midió, el público se acomodó. Parecía un arranque normal de T20I.
Duró exactamente un over.
Azmatullah Omarzai fue el primero en pagar la factura. Samson le sacó un sencillo y dejó a Abhishek frente al foco. El zurdo se giró sobre la línea de la pierna y mandó la pelota por encima de deep square leg para el primer seis de la noche. Luego, un cuatro sin tiempo perfecto pero con suficiente potencia por el ground, y otro seis por encima de deep extra cover. India saltó de 5 a 22 sin pérdida. El tono del partido había cambiado.
Farooqi regresó en el tercer over y se encontró con un bateador ya desatado. Abhishek lo lanzó recto por encima de su cabeza para seis, lo ayudó por encima de fine leg para otro máximo, tiró de un cambio de ritmo para cuatro y hasta top-edgeó un bouncer por encima de short fine. Veintitrés en el over. India, 45/0 tras tres. Afganistán, bajo asedio.
Samson se suma, Nabi sufre, el marcador explota
Mujeeb ur Rahman intentó poner freno en el cuarto over. Algún giro, una pelota que pasó a Samson, un par de defensas. Pero el wicketkeeper indio respondió con un seis limpio por el centro del ground y Abhishek cerró con un corte por encima de cover point. India ya estaba en 56/0.
El verdadero golpe psicológico llegó con Mohammad Nabi. Quinto over. Y 29 carreras.
Samson lo recibió con dos seis consecutivos: uno directo por encima de su cabeza, otro por long-on. Zadran dejó caer una oportunidad clara en mid-off y Samson, de paso, cruzó la barrera de los 9.000 runs en T20. Abhishek completó su cincuenta con un seis por long-on y añadió un cuatro cortando una bola corta y ancha. El over terminó, el daño no: India 85/0 tras cinco, el estadio rugiendo.
Rashid Khan, el hombre al que Afganistán siempre mira cuando todo se desordena, tampoco pudo frenar a Abhishek en su primera aparición. En el sexto over, el zurdo le pegó dos cuatros consecutivos por extra cover y sweeper, y cerró con un seis por encima de sweeper cover. Powerplay completado: 100/0. Sin wicket. Con la serie ya ganada, India estaba dando una clase de cómo imponer miedo antes de los Asian Games.
El siglo más rápido y una celebración diferente
Con el campo abierto, el ritmo bajó apenas un punto. Nueve del over de Abdullah Ahmadzai, quince más del segundo de Mujeeb. Abhishek, mientras tanto, aceleraba hacia la historia.
En el octavo over, castigó a Mujeeb con dos seis monumentales —uno sobre long-on, otro recto por el ground— para llegar a 93 de 28 bolas. En el noveno, Ahmadzai volvió a sufrir: Samson tomó un sencillo, Abhishek levantó otro seis y se quedó a uno del centenar. La siguiente pelota fue un empujón sencillo por el centro. Cien de 30 bolas. Récord. Y una celebración que no se ve todos los días: casco fuera, postura de meditación, el estadio en silencio un segundo, y luego estruendo.
No hubo grandilocuencia, solo calma en medio del caos que él mismo había creado.
Cuando cayó, India ya estaba en otra dimensión.
Rashid por fin encuentra la grieta
El final de la exhibición llegó en el over 10, a manos del único hombre que parecía capaz de hacerlo: Rashid Khan. Abhishek comenzó el over como había vivido toda la noche, con un seis por long-on que dejó su cuenta en 108 de 34. Luego un sencillo, Samson otro, y entonces el error.
Abhishek persiguió una googly ancha, buscando otro loft por extra cover. Solo encontró un thick outside edge. Rahmanullah Gurbaz no falló detrás de los stumps. El zurdo pidió revisión pese a un edge audible; el UltraEdge mostró un spike claro. 108 de 34, con nueve cuatros y once seis. India llegó a la pausa de bebidas en 142/1, el trabajo casi hecho.
Rashid siguió marcando el tono en su tercer over. Con 155/1 en el 12, provocó la confusión de Tilak Varma, que dudó en una carrera tras empujar la bola hacia el lado del bowler. Direct hit del propio Rashid en el extremo no-striker y Tilak se fue por 2 de 5. Shreyas Iyer entró con calma, sumó un sencillo a long-off, mientras Samson se mantenía firme con rotación de strike. Solo tres carreras en ese over: el primer pequeño respiro para Afganistán.
Samson mantiene el pulso, India mira al marcador grande
Si el protagonismo absoluto fue de Abhishek, Samson jugó el papel perfecto de ancla agresiva. En el over 11 le pegó a Mujeeb un seis largo por long-off, luego rotó strike y permitió que Tilak se asentara con un sencillo a deep mid-wicket. India subió a 152/1.
En el 13, con Rashid ya fuera de la ecuación y Mujeeb lanzando su último over, Samson volvió a subir el ritmo. Paso hacia el lado leg, golpe recto por el centro para cuatro, y después un flick a deep mid-wicket. Con un empujón sereno a long-on, alcanzó su segunda cincuenta consecutiva en la serie, esta vez de 34 bolas. Iyer aportó un par de carreras más hacia deep backward square. India cerró el over en 164/2, con el capitán ya en 4 de 5 y la sensación de que el final de la entrada aún guardaba otro acelerón.
Contexto, cambios y un desafío claro para Afganistán
Todo esto había comenzado mucho antes del primer golpe a la valla. Ibrahim Zadran había decidido lanzar primero, buscando ese ligero apoyo inicial para sus bowlers que prometía la humedad vespertina de Delhi. Afganistán introdujo dos cambios: Noor Rahman y Abdullah Ahmadzai entraron por Gulbadin Naib y Noor Ahmad. Mujeeb acompañó a Rashid en el eje de spin, mientras Omarzai y Farooqi lideraban el pace.
India, por su parte, tocó solo una pieza: Yash Thakur por Arshdeep Singh. Vaibhav Sooryavanshi volvió a quedarse fuera. La estructura ofensiva se mantuvo: Abhishek, Samson, Ishan Kishan, Iyer, Tilak, con Axar Patel y Shivam Dube como músculo en el medio-bajo, y Nitish Kumar Reddy como opción extra con la bola. Jasprit Bumrah y Ravi Bishnoi completaron el ataque.
Iyer había sido claro antes del inicio: preferían batear primero, querían ese “reto divertido” de marcar el ritmo en lugar de perseguirlo. Después de 13 overs, con 164/2 en el marcador y un siglo histórico en el bolsillo, la apuesta parecía más que justificada.
¿Podrá Afganistán aguantar el golpe?
La serie ya está perdida para Afganistán, pero el mensaje de Zadran antes del partido fue de autocrítica: sabían dónde habían fallado, especialmente en el top order, que se ha derrumbado en los dos encuentros previos y ha dejado a Omarzai, Nabi y Rashid a remolque.
Esta vez eligieron perseguir. Eso exige una cosa: contener al top order indio. No lo lograron. Abhishek arrasó el nuevo balón, Samson lo acompañó con oficio y potencia, y Rashid, su gran arma, solo pudo imponer algo de control cuando el daño ya era irreparable.
Quedará por ver si, al salir a batear, Afganistán es capaz de romper su propio patrón: evitar el colapso temprano, sobrevivir a Bumrah y al nuevo Thakur, y encontrar una entrada larga que responda a la brutalidad de Abhishek. Porque noches como la de Delhi no solo ganan partidos. Redibujan jerarquías, cambian roles, abren debates.
Y dejan una pregunta flotando en el aire húmedo de septiembre: ¿es este el comienzo del ascenso definitivo de Abhishek Sharma en el T20 internacional, o solo el primer aviso serio de lo que viene?






