Abhishek Sharma lidera a India en paliza histórica a Afganistán
En una noche pesada y ruidosa en el Arun Jaitley Stadium, India convirtió un trámite en exhibición. Afganistán salió a perseguir 222 y terminó desplomado en 94. Catorce overs y una bola. Difícil llamar a eso un partido. Fue una declaración.
Detrás de todo, un nombre: Abhishek Sharma.
Un centenar en 30 bolas que cambia el tono del partido
La serie ya estaba en el bolsillo, pero Abhishek jugó como si se jugara un Mundial. Desde la primera entrega dejó claro que no iba a “calentar el asiento” en este tercer T20I. A los seis overs, el marcador decía 100/0. Afganistán apenas había entendido el ángulo del viento y ya estaba siendo castigado por todos los rincones.
Abhishek voló a un 50 de 16 bolas, una cifra que en T20I suele aparecer asociada a noches legendarias. Ocho fours, siete seisers, un ritmo brutal, de 345.45. Ibrahim Zadran buscó refugio en la experiencia de Mohammad Nabi. Un off-spinner veterano, un capitán que intenta frenar el vendaval con cabeza. Resultado: 29 carreras en ese over. El plan se hizo trizas.
El zurdo no levantó el pie. Cruzó el powerplay como un ciclón y se llevó la misma intensidad a los overs medios. Alcanzó el centenar en solo 30 bolas, con 9 fours y 10 seisers. Números que parecen de videojuego, pero ocurrieron en el centro de Delhi, con un estadio en pie.
El único respiro afgano llegó de la mano de Rashid Khan. El leg-spinner, una vez más, el hombre al que se aferra Afganistán cuando todo se desordena. En el over 10, provocó el edge de Abhishek, bien recogido por Rahmanullah Gurbaz. Se fue por 108. India 155/2 en el 12. El daño ya estaba hecho.
Rashid volvió a dejar su huella poco después, con un run out quirúrgico sobre Tilak Varma por 2. Sanju Samson, en cambio, mantuvo la calma. Llegó a 44* de 31 bolas mientras Shreyas Iyer se instalaba al otro lado, buscando el cierre ideal para un total monstruoso.
De 240 soñados a 221 reales
A la altura del over 16, India miraba al marcador con ambición: 191/4. El cálculo era sencillo: si mantenían el ritmo, el 240 parecía al alcance. Afganistán, herido, encontró por fin disciplina.
Azmatullah Omarzai había metido a su equipo en el partido con dos golpes clave: primero, el wicket de un Samson ya asentado en 50; luego, el de Shivam Dube por 14, en apenas 15 bolas de diferencia. Ese tramo de cuatro overs dejó a India en “solo” 36 carreras. El run rate seguía alto, pero ya no era descontrolado.
En la recta final, Abdollah Ahmadzai se plantó con nervios de acero. Yorkers anchas, casi siempre en el punto exacto. Completó su cuota con apenas 38 carreras concedidas y el wicket de Nitish Kumar Reddy. El cierre fue mucho más sobrio de lo que sugería el arranque: solo dos boundaries en las últimas 24 bolas. India terminó en 221/7. Un total enorme, sí, pero no el huracán de 240+ que se intuía.
Aun así, para Afganistán, la montaña seguía siendo casi imposible.
Axar y Bumrah rompen el top order
La respuesta afgana nunca pareció una persecución. Más bien, una supervivencia a corto plazo.
En el powerplay, Axar Patel y Jasprit Bumrah arrancaron cualquier atisbo de confianza. Axar abrió la herida: primero, tumbó los stumps de Rahmanullah Gurbaz por 15; cinco bolas más tarde, forzó el error de Sediqullah Atal, cazado por Abhishek Sharma. Dos golpes que marcaron la pauta.
Bumrah, con la frialdad habitual, subió un punto la presión en el quinto over. Darwish Rasooli duró una bola: golden duck, stumps destrozados, y el aire en el vestuario afgano aún más denso.
Ibrahim Zadran, el capitán, intentó rebelarse. Un 25 de 16 bolas, agresivo, con intención de mandar un mensaje. Pero Yash Thakur lo frenó en seco en el sexto over, con Ishan Kishan completando la captura. Al final del powerplay, Afganistán estaba 51/4. El marcador decía una cosa; el cuerpo del partido, otra: India ya tenía una mano en la garganta del rival.
Bishnoi ahoga, Nitish remata
Con el top order desmantelado, India giró el tornillo. Ravi Bishnoi entró en escena, Axar siguió apretando, y el juego de Afganistán se redujo a buscar singles y evitar el colapso.
Noor ul Rahman y Azmatullah Omarzai intentaron coser algo de resistencia. Sumaron 23 carreras, un pequeño parche que frenó por un momento el avance indio. Pero en el noveno over, Bishnoi volvió a cambiar el guion: Noor, por 11, encontró a Nitish Kumar Reddy en el campo. Otra pieza menos.
Axar y Bishnoi operaron en tándem hasta la pausa de bebidas. Seis overs, apenas 31 carreras. Nada de boundaries fáciles, nada de ritmo. Era un asedio lento pero constante.
Y entonces llegó el over que rompió todo.
Traído de vuelta en el 12, Nitish Kumar Reddy se apropió del escenario. Primera bola: limpia a Mohammad Nabi por 8. Dos pelotas después: se lleva al máximo anotador, Azmatullah Omarzai, que se marchó con 17. Para cerrar el círculo, hizo volar los stumps de Mujeeb Ur Rahman. Tres wickets en un solo over, concediendo apenas una carrera.
De 81/5 a 82/8 en cinco bolas. La persecución dejó de ser teoría y se convirtió en un derrumbe.
Un final rápido, una señal fuerte
El resto fue cuestión de tiempo. Afganistán apenas llegó a 94 antes de que el décimo wicket cayera en el over 14.1. Un colapso total frente a un ataque indio que no aflojó ni un centímetro.
India se llevó el partido por 127 carreras y cerró la serie 3-0, con una superioridad que no admite matices. Abhishek Sharma, con su centenar de 30 bolas, se quedó con el premio a Jugador del Partido y, probablemente, con algo más importante: un lugar destacado en cualquier conversación seria sobre el futuro del T20 indio.
Sanju Samson, que había llegado a esta serie bajo presión, se va con runs, confianza y liderazgo reforzado. La rotación forzada por la lesión de Varun Chakravarthy permitió ver a piezas como Bishnoi, Thakur y Nitish Kumar Reddy asumir responsabilidad y responder.
El telón se baja en Delhi con una pregunta clara: si India puede producir este tipo de actuaciones con un once en rotación, ¿qué techo tendrá este equipo cuando llegue el momento de juntar a todos sus titulares en un gran torneo?






